Opinión

Dilemas (Segunda parte)

El problema para invertir en México se llama incertidumbre extrema. Esa sensación incómoda que tiene cualquier empresario establecido o emprendedor inicial (start up) cuando todo son dudas. Como la demanda se fue a pique a partir de la pandemia, resulta toda una aventura salir al mercado a vender “algo”.

Avatar del

Por: Enrique Gómez Orozco

Ahorros

El problema para invertir en México se llama incertidumbre extrema. Esa sensación incómoda que tiene cualquier empresario establecido o emprendedor inicial (start up) cuando todo son dudas. Como la demanda se fue a pique a partir de la pandemia, resulta toda una aventura salir al mercado a vender “algo”. 

La economía, maltrecha, tiene brotes débiles de recuperación. Tan enferma ve la actividad económica el Banco de México que planea reducir la tasa de referencia del 4.5% al 4.25% en su próxima reunión del jueves. Si la inflación se aproxima al 4 por ciento, la tasa real de ahorro será nula. Quitamos impuestos y el rédito real es negativo. Los ahorradores encuentran que los instrumentos sólidos como los Cetes “no dan”;  saben que un 3 por ciento anual es nada si el dólar se devalúa. 

El Banco de México no está pensando en la formación de ahorro sino en despertar el crecimiento dormido. Para muchos ahorradores que vivían de los intereses, no es posible sostener su gasto sin afectar el patrimonio. Al tiempo podemos llegar a tener tasas negativas como en Europa, donde los bancos cobran por guardar el dinero. 

El efectivo

Uno de los fenómenos más interesantes durante la pandemia es la explosión del dinero en billetes. El Banxico reporta un crecimiento inusual de hasta el 15%  del circulante del 27 de febrero al día de hoy. En medio de la peor crisis de nuestra historia moderna la población guarda más dinero en el colchón. Para ser exactos, la cifra pasó de 1,663 billones a 1.917 billones (millones de millones) de pesos;  creció más de 256 mil millones en manos de los ciudadanos. Puede ser por la disminución del ahorro en las afores, las indemnizaciones por recortes de personal o el puro miedo de tener el dinero en otra cosa que no sea en las manos. 

Lo que no sabe o no dice el Banco de México es que los beneficiados con los programas asistenciales del Gobierno tan pronto reciben las dádivas,  las convierten en billetes. Cuando el polvo del caos económico nos deje ver la realidad, entenderemos la estrategia completa de la administración de López Obrador con su “economía moral”. 

Hay problemas por tener 1.9 billones de pesos en billetes “circulando”. El dinero en el colchón sólo existe en la mente del ahorrador porque para la economía no sirve de mucho; luego propicia el aumento de la informalidad. Basta darse una vuelta por los mercados para encontrar que el 90 por ciento de las transacciones son en efectivo. Igual pasa con la compraventa de bienes de autos entre particulares y una parte importante de bienes raíces de menos de un millón de pesos.

Invertir o no invertir, ese es el dilema

Un eco nos llega de la literatura clásica, una pregunta que se hacía Hamlet, Príncipe de Dinamarca, en la obra de Shakespeare: “ser o no ser”. Bueno, esa misma pregunta hacen todos los empresarios de México: “invertir o no invertir”. La respuesta, como en “Hamlet”, es invertir: ser, siempre ser. Subir la pelota a la montaña para que ruede de nuevo al valle para subir la pelota de nuevo...como en el mito de Sísifo.  Somos una especie “condenada” a la evolución, al crecimiento. Sólo redimimos nuestra naturaleza y nuestra alma cuando construimos algo, ya sea físico, intelectual o social. Una bella condena bíblica, un mandato de los dioses: “crecerás”, no hay de otra. Ni el tiempo, ni la marea,ni la 4T nos podrá detener.  

Opinión

Opinión en tu buzón

Deja tu correo y recibe gratis las columnas editoriales de AM, de lunes a domingo

8am
En esta nota:

Y tú, ¿qué opinas?