Dióxido de carbono

Una consecuencia directa del efecto invernadero es el calentamiento global. 

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Por: Vicente Aboites

Una consecuencia directa del efecto invernadero es el calentamiento global.  Este proceso  involucra cuatro factores:

i) la radiación recibida desde el Sol sobre la corteza terrestre,

ii) la temperatura promedio de la superficie del globo terráqueo,

iii) la radiación infrarroja generada por ella y, iv) la retención de esta radiación por los gases de efecto invernadero, mismos que generan este fenómeno.

Aunque debido a diversos factores la temperatura de la superficie terrestre varía constantemente, se considera una temperatura promedio que oscila entre los 14 grados y 15 grados  Celsius. La temperatura ambiente, también varía de acuerdo a la ubicación en la que es medida. Para un sitio cálido el valor medio de referencia es de 26.85 grados C (300 Kelvin). Este valor es resultado de un efecto invernadero natural que hace posible la vida terrestre como la conocemos.

En ausencia de los gases de efecto invernadero que son principalmente metano, ozono y dióxido de carbono, siendo este último el más importante, la mayor parte de la radiación infrarroja escaparía al espacio y reduciría aproximadamente la temperatura ambiente terrestre a 18 grados Celsius,  valor inadecuado para la vida. De la totalidad de la radiación emitida por el Sol que llega a la atmósfera terrestre, una parte es reflejada, otra parte es absorbida por la atmósfera y otra parte llega a la superficie de la Tierra interactuando con ella y produciendo un aumento de su temperatura. La superficie terrestre radia en el rango del infrarrojo y la radiación que no logra escapar la atmósfera debido al vapor de agua existente en ésta y a los gases de efecto invernadero, provoca al ser reflejada el aumento de temperatura de la superficie terrestre y de los océanos. De los gases de efecto invernadero es alarmante el incremento del dióxido de carbono pues los datos científicos disponibles muestran que su incremento está directamente vinculado a la actividad humana de los últimos cien años.

El Dr. C.D. Keeling (1928 - 2005), de la Universidad de California en San Diego, a partir de mediciones tomadas en el observatorio Mauna Loa en Hawái, construyó una gráfica que muestra los cambios en la concentración de dióxido de carbono en la atmósfera desde mediados del siglo pasado. Para valores anteriores a  mediados del siglo veinte se tomaron mediciones de las concentraciones de dióxido de carbono en el hielo de los glaciares del Polo Sur.  Esta gráfica, llamada “gráfica de Keeling”, representa una sólida evidencia de los incrementos en los niveles de dióxido de carbono en la atmósfera. Keeling encontró que este incremento tiene una correlación con los combustibles fósiles utilizados en la actividad humana e industrial.

Recientemente la empresa Carbon Engineering de British Columbia desarrolló un método para extraer el dióxido de carbono de la atmósfera. Vale recordar que por cada millón de partículas de aire hay 410 moléculas de dióxido de carbono. Esta baja concentración hace que el proceso de separación sea técnicamente complejo. El método usado consiste en pasar el aire de un gran ventilador por una solución química que atrapa a las moléculas de dióxido de carbono formando pequeños granos de carbonato de calcio. Estos granos pueden posteriormente ser tratados químicamente para producir hidrocarbonos o metanol, entre algunas otras cosas, incluida la producción de petróleo sintético que tiene la ventaja de no contener azufre. Actualmente la empresa Carbon Engineering está planeando la construcción de una planta piloto que será capaz de extraer dióxido de carbono con un costo aproximado de cien dólares por tonelada.

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