Opinión

Dólares a 15 pesos en abonos chiquitos

Ante el clamor de la banca, los expertos del Banco de México y los mismos  subgobernadores designados por López Obrador, Jonathan Heath y Gerardo Esquivel, los diputados pararon su tren. Chutaron la ley “Salinas” para el año que viene. 

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Por: Enrique Gómez Orozco

Ante el clamor de la banca, los expertos del Banco de México y los mismos  subgobernadores designados por López Obrador, Jonathan Heath y Gerardo Esquivel, los diputados pararon su tren. Chutaron la ley “Salinas” para el año que viene. 

La intentona de Ricardo Monreal de obligar al Banco Central a comprar dólares en efectivo resulta un riesgo tan alto que lo obligó a parar la iniciativa. Primero fue una portada de antología de la revista Proceso: “La voz del amo” y la foto de Ricardo Salinas. Luego un coro de advertencias de expertos financieros. El despropósito era tan grande que muchos previeron una devaluación y fuga de capitales. Algo que sí hace dudar al Presidente. 

Para atrás los fielders. Los límites de las reglas del juego no se pueden romper sin que haya una reacción fuerte en los mercados. Las calificadoras como Moody's levantaron la ceja y dijeron como buenos umpires: eso es un error que bajaría la calificación de la deuda. 

Saldría mil veces más caro el aumento en el pago de intereses que el presunto beneficio de “ayudar” a los migrantes. 

La ley, que no es un cambio a la Constitución, puede ser impugnada por el Banco de México. También podría decir que “está bien, si nos obligan lo haremos, pero nosotros fijamos a cómo compramos, cuánto volumen por jornada, y podemos poner una forma burocrática de prevención de lavado de dinero tan compleja y larga que ningún banco se atrevería siquiera a acercarse”.  

Si Banxico pusiera un precio de 15 pesos a la compra, menos una comisión por almacenamiento, transporte y devolución a la Reserva Federal o al banco corresponsal norteamericano que se los comprara, la ley serviría para dos cosas. No habría ningún banco que se atreviera siquiera a tratar de venderle. Los diputados podrían regresar a la carga poniendo un valor de pago obligatorio, un margen mínimo respecto al mercado. Banxico lo pelearía porque eso sería ir contra su autonomía de gestión establecida en la Constitución. 

Ricardo Monreal se pegó la quemada de la vida cuando mintió. Su verdadera intención no era ayudar a migrantes y turistas. Menos del uno por ciento de las remesas llegan en billetes. Los paisanos que envían su dinero desde un país de primer mundo saben que es más eficiente, económico y seguro enviar transferencias. Los turistas, en su inmensa mayoría, pagan con tarjeta de crédito o a través de contratos con Booking, Expedia o plataformas de los propios hoteles. 

Hace algunos años la gente guardaba dólares en su casa porque temía devaluaciones, porque daba una sensación de seguridad y ahorro. Ahora quien los tiene no sabe qué hacer con ellos. Las casas de cambio los toman muy castigados y en cantidades limitadas. Un día, en un viaje por el extranjero quise cambiar algunos dólares por la moneda local. Cuál sería la sorpresa que sólo me cambiaron los que eran de fecha posterior al 2006. 

Un conocido llevaba en múltiples salidas 9999 dólares a un banco fronterizo, para no pasar el límite indicado. Lo que no sabía es que, a pesar de poder hacer depósitos de menos de 10 mil dólares en bancos, a la larga la suma puede ser incautada si no se justifica el origen. 

Valió la pena la resistencia y la descripción brutal de la revista Proceso del fondo del tema. Veremos en enero cómo los diputados de Morena la emprenden de nuevo contra Banxico. Hoy supieron que juegan con lumbre.

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