Opinión

Dualidad endemoniada

Se trataría de un no hacer. Santa Lucía e inundar Texcoco son aberraciones dictatoriales. No lanzarse al abismo de Dos Bocas sería lo sensato. 

Avatar del

Por: Federico Reyes Heroles

La prosperidad sólo se genera con certidumbre: reglas claras y respetadas en lo político y lo económico. Sólo ella es garantía de futuro, sólo con ella se invierte y se generan empleos. A la larga, si el sistema está bien diseñado, habrá prosperidad y justicia. La incertidumbre es veneno.

La 4T está logrando un coctel diabólico: clara incertidumbre económica y crecientes dudas políticas, atisbos de certidumbre... autoritaria. En un mundo globalizado esa dualidad, aterra. Sin certidumbre integral –política y económica– no habrá crecimiento y ni tampoco mayor justicia. En la convulsión los pobres serán más pobres. Los ricos siempre tienen más posibilidades de defenderse. El NAIM anunció a un país que pensaba con seriedad el largo plazo, por ello era confiable, se respetarían las reglas y compromisos. La cancelación anunció todo lo contrario. La tramposa revocación de mandato en año electoral, los ataques a los órganos independientes, el caudillismo desbocado, también miran al largo plazo, pero en sentido autoritario. Más desconfianza.

Los expertos dicen que las alternativas a Texcoco son absurdas e inviables. La administración finge demencia. El pronóstico es un monumental descalabro que marcará a México. El segundo pronóstico de gran tropiezo –la obsesión de una nueva refinería– puede arruinarnos. Se habla de más de 10 mil mdd. Fortalecer a Pemex no pasa por allí. La inversión más productiva es previa. Si se busca una industria integrada, entonces compremos refinerías, rentémoslas, pero fuera del excesivo “costo Pemex”. Bajarlo es el gran reto. Explorar más, refinar lo necesario. Pero, más allá de Pemex, la obsesión de construir una refinería puede tener costos brutales para los 126 millones de mexicanos.

Cuando Brasil decidió endeudar a PETROBRAS y respaldarla con las finanzas estatales –la actual propuesta mexicana– las calificadoras le bajaron el grado de confianza a la empresa y... al país el de inversión. Fue el mismo día. El crecimiento pasó del 0.4% a -2.3; el desempleo se disparó de 6.5 a casi 14%; la devaluación del real rondó el 60%. El empobrecimiento general duró varios años. Negar a las calificadoras demuestra un desconocimiento que da pena. Las cifras hoy les dan la razón. 2019: crecimiento cercano a cero. Tan anunciado como negado por la administración. Hay responsables.

La 4T podría provocar un severo empobrecimiento de México. De nuevo allí están los pronósticos. Sólo dos obsesiones de un gobernante anuncian caos. De ser impuestas se comprobará la dualidad endemoniada: desconocimiento y negación de las reglas económicas y otro autoritarismo tropical. Texcoco y Dos Bocas tienen un mismo origen: el dogma y la negación de la realidad, la imposición de un capricho autocrático.

La toma de decisiones genera escozor. Sin mayores dificultades podrían salirse de sus trampas, pero un régimen autocrático no escucha razones. Qué miedo. Texcoco y Dos Bocas conducen a un largo túnel de incertidumbre económica y ratificación de la certidumbre autoritaria, las dos a la vez. Dogmas perversos, racionalidad cero. Que el Presidente, y sólo él, hable de un golpe de estado desnuda una psique que piensa en el acecho, pasivo y activo. Golpes, no continuidad institucional, ruptura de las reglas, desde el poder y desde afuera. Esa es la mecánica de pensamiento. Esa es la ruta.

Se trataría de un no hacer. Santa Lucía e inundar Texcoco son aberraciones dictatoriales. No lanzarse al abismo de Dos Bocas sería lo sensato. Las afectaciones al sector salud, la destrucción del seguro popular, de las estancias infantiles, de los albergues para mujeres, comedores, escuelas especiales y demás atropellos, afectaron a cientos de miles. Pero las dos obsesiones dañarán a para decenas de millones. Es otra dimensión.

La economía cae en picada y así lo hará la recaudación. ¿Más recortes, dónde? La desconfianza privada no retrocede. La endemoniada dualidad puede hundir a México.

En esta nota:

Y tú, ¿qué opinas?