Opinión

El Partido Verde jugando a ser oposición

Los partidos políticos y los propios políticos son capaces de aferrarse a cualquier cosa con tal de llamar la atención y asegurar la existencia de esos entes que les permiten vivir de nuestros impuestos.

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Por: Guillermo Cruz

Los partidos políticos y los propios políticos son capaces de aferrarse a cualquier cosa con tal de llamar la atención y asegurar la existencia de esos entes que les permiten vivir de nuestros impuestos.

La mención honorífica, ya durante décadas, se la ha llevado el Partido Verde, en cuyo origen podría genuinamente defender una causa relevante, particularmente en un momento en el que el calentamiento global es minimizado hasta por Donald Trump.

El partido del tucán, del cual ya he recomendado podría cambiar a esa ave por una rémora, por su proclividad a aliarse con el partido en el poder y no con las causas que convienen a los ciudadanos, pasó de vincularse al PAN de Fox al PRI de Madrazo y Peña y ahora al partido Morena que fundó López Obrador. Eso, en lo federal.

A nivel local, ¿por qué recuerda usted al Partido Verde?

Exacto, sonido de grillos… legislaciones que hayan marcado a la entidad, cambios de paradigma, cuadros políticos relevantes: nada. Repito: nada de nada. Y en una entidad dominada durante décadas por el PAN, se agradecería que las prerrogativas que le asignan a ese partido sirvieran de algo.

Ahora juegan a ser oposición aferrados a la bandera de destruir un proyecto: el centro comercial City Center que hasta donde entiendo ha obtenido los permisos correspondientes para su edificación a un costado del Parque de Los Cárcamos.

El viejo truco de envolverse en la bandera de partido cercano a la causa perdida con tal de alcanzar la supervivencia política, pero sobre todo la económica.

No voy a perder mucho tiempo en los baños de pureza del Verde, pero sobre el particular de ese centro comercial, un Estudio de Ingeniería Geológica de la Universidad de Guanajuato y el Centro Universitario Vinculación con el Entorno A.C., concluyen que esa obra “no afecta ni afectará al acuífero ni a los niveles de agua del Cárcamo, debido a que la parte más profunda de la obra se encuentra sobre el nivel del acuífero regional y del acuífero somero colgado de esta zona”.

Que las autoridades decidan si la obra se realiza y que sea el tiempo, si las decisiones tomadas fueron las correctas.

Lo que me parece relevante analizar es que abramos los ojos cuando veamos quién se opone a algo, por qué y con qué intenciones. ¿Por amor al medio ambiente?, no lo creo. ¿Para beneficiar los pulmones de los leoneses?, permítanme dudarlo. ¿Para generar mayores inversiones y empleos?, obvio no, porque la no realización de la obra iría en sentido contrario a esto último. ¿Para hacer de cuenta que el Partido Verde sirve de algo?, pues no encuentro otra explicación.

Un ejemplo de las joyas del Verde es Daniel Olaf Gómez, el exdirector del Parque Metropolitano que quiso hacer un patrocinio con Pepsi cuando el Festival del Globo es patrocinado por Coca Cola. Sí, el mismo que se deslindó por publicidad anticipada de campaña en el proceso electoral de 2015.

Beatriz Manrique lleva toda la vida siendo la dueña de la franquicia del Verde en León y el estado, pero no ha hay una ley o iniciativa que muestre una aportación real de ese partido, que financiamos todos, con nuestros impuestos, que si no pagamos, ahí está Hacienda armándola de tos.

Ahora es el Verde, con declaraciones y algún grupo de Facebook. En otro momento lo ha sido el PRI, supongo que ahora cobrará fuerza real Morena, gracias al efecto AMLO.

Recomiendo al Verde que haga algo verdaderamente sustancial por abatir la contaminación creciente en León y Guanajuato, por solventar los problemas de ladrilleras que fastidian el día a día de ciudadanos, y se aleje ya de las acciones populistas que tanto critican pero que tan bien activan.

Ya lo he mencionado en varias ocasiones: para los políticos y los partidos, primero está el oportunismo y garantizar su supervivencia, después, muy al final, los ciudadanos.

La política no tendría que ser un juego de ajedrez, sino una verdadera responsabilidad. Hay vidas, empleos y esperanza de por medio. Ojalá algún día lo entiendan. Los del Verde y TODOS los demás. Basta de rémoras disfrazadas de aves bonitas. Ya desapareció el PES, ojalá desaparezcan varios más. Ya es hora. 

Twitter: @memocrois

Comentarios: columna.performance@gmail.com

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