El accidente de Kyshtym

El 29 de septiembre de 1957 en la entonces Unión Soviética, ocurrió uno de los peores desastres nucleares de la humanidad.

Avatar del

Por: Vicente Aboites

El 29 de septiembre de 1957 en la entonces Unión Soviética, ocurrió uno de los peores desastres nucleares de la humanidad. Este accidente es también conocido como el desastre de Mayak o de Ozyorsk. 

El Complejo Nuclear de Mayak era una planta destinada al procesamiento y a la producción de plutonio para ser utilizado en la fabricación de armas nucleares y estaba localizada cerca de la ciudad de Cheyabinsk, una ciudad secreta, es decir; una ciudad que no aparecía en ningún mapa ni oficialmente existía, ésta ciudad actualmente se llama Ozyorsk.

Este fue el segundo desastre nuclear más grave de la historia medido a partir del número de población civil desplazada; por ejemplo, en el accidente de Chernobyl se evacuaron a 335,000 personas, mientras que el desastre de Fukushima desplazó a 154,000 personas.  El accidente de Kyshtym en dos años provocó la evacuación de 270,000 personas y afectó a más de cincuenta y dos mil kilómetros cuadrados de terreno.

El volumen treinta y siete del “Journal of Radiological Protection” del Instituto de Física Británico publicó un artículo que presenta la valoración más cuidadosa hecha de este accidente hasta el momento (ver: “Consequences of the radiation accident at the Mayak production association in 1957 (the ’Kyshtym Accident’)”, escrito por A V Akleyev, et al.).

La información pública sobre las causas de este accidente y sus consecuencias fue inexistente durante más de treinta años no solo para el público general sino también entre los círculos científicos. Fue información que el gobierno soviético clasificó como secreta.  Sabemos que ocultar o distorsionar información al público es típico de dictaduras y sistemas totalitarios, por ejemplo; ahora con profunda vergüenza recordamos a las multitudes ignorantemente festejando en la ciudad de Minsk caminando en las calles durante el desfile militar del mes de mayo de 1986, solo pocos días después del accidente de Chernobyl (el accidente ocurrió el 26 de abril y el desfile fue el 9 de mayo cuando el ambiente estaba peligrosamente contaminado).

Las autoridades soviéticas aseguraron a la población “que no corrían ningún peligro”, a pesar de que evidentemente este no era el caso.

El Complejo de Mayak tenía enormes cantidades de desperdicio altamente radioactivo almacenados en barriles de metal enfriados por agua que a su vez estaban dentro de contenedores de concreto en el subsuelo. Cada tanque contenía de setenta a ochenta toneladas de desperdicio y era continuamente monitoreado en su presión y temperatura.

El 29 de septiembre de 1957 el sistema de control de temperatura del tanque número catorce falló y esto causó un incremento de temperatura llegando hasta 350 grados instante en el cual el tanque explotó liberando su contenido a la atmósfera a una altitud de hasta un kilómetro.  La zona de los Urales afectada por la nube radioactiva eventualmente fue evacuada, el ganado sacrificado y la cosecha destruida, el terreno de cultivo debió ser abandonado.

La prioridad de la industria nuclear soviética era alcanzar el desarrollo de los norteamericanos y poca atención se daba a las cuestiones de seguridad hasta que severos accidentes, como éste y el de Chernobyl, entre muchos otros, les han obligado a replantear y mejorar sus diseños y normatividad de seguridad.

La planta de Mayak fue construida con enorme rapidez entre 1945 y 1948 e inicialmente el desperdicio altamente radiactivo era desechado en el río Ob que finalmente llegaba al océano Ártico.

Increíblemente, para los estándares actuales, los seis reactores de la planta tenían sistemas de enfriamiento de ciclo abierto y descargaban agua altamente contaminada directamente en el lago Kyzyltash que se convirtió en un almacén o basurero a cielo abierto de material altamente radiactivo.  Este lago sigue de hecho siendo el punto más contaminado del planeta.  Ante esta situación en 1953 se inicio la construcción de una zona de almacenamiento de material altamente radiactivo a ocho metros bajo tierra la cual, como se ha descrito, explotó cuatro años después en 1957.

Los primeros artículos sobre este accidente fueron publicados fuera de la Unión Soviética y estaban caracterizados por contener afirmaciones no precisas e historias falsas. En 1975 se realizó una evaluación del accidente, pero solo fue hecha pública en 1990.  Posteriormente una monografía publicada en 2001 describía los efectos ecológicos y médicos encontrados.  Sin embargo, solo hasta recientemente se tiene una valoración razonablemente objetiva de lo ocurrido y sus consecuencias.

Opinión

Opinión en tu buzón

Deja tu correo y recibe gratis las columnas editoriales de AM, de lunes a domingo

8am
En esta nota:

Y tú, ¿qué opinas?