El cambio climático y nuestra huella de carbono

Cada año, en nuestra amada Ciudad, los leoneses generamos 5.6 millones de toneladas de CO2, únicamente por usar automóviles.

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Por: Jorge Marcelino Trejo Ortiz*

Cada año, en nuestra amada Ciudad, los leoneses generamos 5.6 millones de toneladas de CO2, únicamente por usar automóviles. Tenemos 700 mil vehículos y en promedio cada uno produce al año 8 toneladas de dióxido de carbono.

Esa es parte de nuestra contribución al calentamiento global que ha causado catástrofes.

En esta columna podríamos abordar temas como el presupuesto federal para 2022, el caso Santiago Nieto, el de Lozoya, la revocación de mandato o la violencia en Guanajuato.

Sin embargo, hay un tema mundial que no podemos dejar de lado porque de ello depende la supervivencia del ser humano: el calentamiento global, que terminará de discutirse en la Cumbre de Glasgow, en Reino Unido, este 15 de noviembre.

Cerca de 200 naciones ahí representadas han estado tomando compromisos para ir dejando de usar carbón en la producción de energía eléctrica; de manera paulatina, como una forma de paliar el cambio climático que ya afecta a todo el Planeta.

Lo cierto es que los países tienen el conflicto de mediar el cumplimiento de los acuerdos con la marcha de sus economías pero, en esta ocasión, se debe privilegiar la vida por encima del interés financiero.

En el tema, una cosa son los gobiernos y sus acciones  y otra muy importante lo que cada persona hagamos en lo particular.

Todos los seres humanos producimos una huella ecológica, que no es otra cosa que el impacto que generamos al medio ambiente con la generación de desechos de todo tipo.

De ahí se deriva la llamada huella de carbono y la huella hídrica. La primera consiste en el dióxido de C02 que mandamos a la atmósfera y la segunda en el consumo, o más bien el desperdicio de agua.

Nadie nos salvamos de dejar esas "marcas" por nuestra existencia. Unos más y otros menos, conforme a nuestros hábitos de vida.

Desde Greta Thunberg, la niña activista por el Planeta, hasta los más ricos del mundo, incluyendo magnates y celebridades como Bill Gates, también activista ambiental y filántropo, aparte de cocreador de Microsoft.

Un artículo de la BBC que versa sobre cómo los millonarios, con su forma de vida, propician mayor deterioro a la naturaleza. 

Bill Gates, por ejemplo, realizó 59 viajes en avión en 2017; recorrió 343 mil 500 kilómetros; sumó más de siete veces la circunferencia de la Tierra y, solo con esto, provocó una emisión a la atmósfera de mil 600 toneladas de gases de efecto invernadero.

La huella hídrica es otro boleto. Para comernos un solo kilo de carne de res se requiere un gasto de 13 mil litros de agua en su producción.

La clave no está en dejar de consumir o vivir, sino en hacerlo de manera responsable y compensatoria hacia la naturaleza, como es el ahorro de energía y agua, además de la plantación y cuidado de árboles.

No solo Greta Thunberg o Bill Gates pueden ser activistas del medio ambiente, sino cada uno de nosotros, comenzando con acciones pequeñas e invitación a que otros lo hagan también.

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