El confinamiento de Ana Frank

Debido a la pandemia de COVID-19 todos hemos estado desde hace poco más de un año, parcial o totalmente, en un estado de confinamiento.

Avatar del

Por: Vicente Aboites

Debido a la pandemia de COVID-19 todos hemos estado desde hace poco más de un año, parcial o totalmente, en un estado de confinamiento.

El efecto del confinamiento en la salud mental de las personas es un tema atendido por especialistas en medicina y psicología. Se sabe que éste puede ocasionar depresión e inestabilidad psicológica sin embargo hay formas de atenuar estos males. La actividad intelectual y creativa es una de las mejores.

Recientemente platiqué virtualmente con un grupo de adolescentes de nivel secundaria y quedé muy gratamente impresionado por su positivo y contagioso optimismo. En una clase de la escuela se les pidió leer el “Diario de Ana Frank” y el resultado fue espectacular. Al discutir las ventajas y desventajas que ellos encuentran, entre la experiencia de confinamiento de Ana Frank y la que ellos están padeciendo, me fue clara lo positivo de esta actividad literaria para ellos. 

“Imagínese doctor -me decían- Ana Frank y sus acompañantes no tenían internet, ni teléfonos celulares, ni la posibilidad de tener videollamadas o conferencias virtuales con sus amigos y otras personas, y tampoco tenían acceso a la Wikipedia, a Google o a YouTube. Eso debió haber sido verdaderamente difícil, muchísimo más difícil que lo que ahorita estamos nosotros viviendo.  Además, Ana y las siete personas que la acompañaban debían de guardar, durante su confinamiento, absoluto silencio pues podían ser escuchados, descubiertos y entregados a la Gestapo, la policía secreta alemana, que sin duda los asesinaría o -como ocurrió- los enviaría a la cámara de gas de algún campo de concentración. Por la lectura de su Diario podemos ver que, a pesar de lo difícil de las circunstancias, ella y sus compañeros de confinamiento mantenían una actitud optimista. ¿Cómo fue esto posible? ¿Cómo lo hicieron?”.

Del modo más interesante y sorprendente para mí, la respuesta a estas dos últimas preguntas me fue dada por ellos mismos aproximadamente del siguiente modo: “Creemos que la parte más importante del confinamiento de Ana Frank fue la rigurosa disciplina que mantuvieron durante los más de dos años que estuvieron escondidos, en los que toda actividad estaba programada, por ejemplo el uso del baño estaba prohibido más que en ciertos horarios rigurosos y específicos para evitar que el ruido de las cañerías despertara sospechas en los vecinos y fueran descubiertos.

Seguramente lo más importante era que  ella pasaba toda la mañana realizando actividades académicas; leyendo y estudiando inglés, francés, alemán, geometría, álgebra, historia, geografía, mitología y biología, posteriormente Ana tomaba junto a los demás y en silencio, sus alimentos para después leer novelas y biografías, y más tarde escuchar por radio las noticias de la BBC de Londres sobre el desarrollo de la guerra, y finalmente antes de dormir tomaba un tiempo para escribir su diario personal del cual ahora se han publicado más de treinta millones de copias en todo el mundo y en casi todos los idiomas”.

Todos los jóvenes tienen una agudeza y percepción que frecuentemente rebasa lo que sus padres o los adultos que les rodean imaginan. Después de charlar con ellos quedé convencido de que entienden con claridad las ventajas que ante esta situación de pandemia tienen comparadas con las extraordinariamente difíciles circunstancias que vivió Ana Frank.

Cosas tan elementales como hacer ejercicio con un rítmico y alegremente ruidoso fondo musical, subir a un árbol, e incluso andar en bicicleta, eran inimaginables para Ana Frank, mientras que son absolutamente posibles para ellos, quienes además pueden ver videos en YouTube con lecciones escolares sobre cualquier tema o investigar en Google y la Wikipedia cualquier duda o pregunta escolar. Todo esto además de chatear por WhatsApp con sus compañeros y familiares e intercambiar videos graciosos hechos por ellos mismos.

Finalmente, muchos de ellos han descubierto talentos artísticos que no habían tenido el tiempo de explorar, ahora algunos de ellos pintan, tocan instrumentos musicales como piano o guitarra, y cantan y bailan mejor de lo que jamás habían imaginado.

Me quedé con la impresión de que son los adultos que les rodean los psicológica e intelectualmente frágiles, inseguros y temerosos, no ellos.

Opinión

Opinión en tu buzón

Deja tu correo y recibe gratis las columnas editoriales de AM, de lunes a domingo

8am
En esta nota:

Y tú, ¿qué opinas?