El descarrilamiento

Lo peor que podría pasar para los gobiernos de Morena, -dado el enorme posicionamiento público que tiene el presidente AMLO entre la población de escasos recursos del País-, es que alguna de sus mega obras, tenga un accidente.

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Por: José Luis palacios Blanco

Lo peor que podría pasar para los gobiernos de Morena, -dado el enorme posicionamiento público que tiene el presidente AMLO entre la población de escasos recursos del País-, es que alguna de sus mega obras, tenga un accidente. 

Si, la pérdida de vidas humanas es lamentable y debe ser la prioridad de la atención, pero las desgracias siempre atraen la atención de la opinión pública y ésta busca responsables, en este País lleno de impunidades. 

Las tragedias que tienen su origen en fallas constructivas producto de la ineficacia o de la corrupción, son trágicos también para los políticos. El día que se dé un colapso de tráfico aéreo en Santa Lucía o una inundación en Dos Bocas o un siniestro en el Tren Maya, se complicaría todo, para quienes decidieron hacerlo, pero también para quienes diseñaron, construyeron y administraron.

Para quienes somos ingenieros civiles y nuestros colegios profesionales analizan las causas técnicas de accidentes, el colapso de la Línea 12 del Metro de la Ciudad de México, era previsible y fue reiteradamente denunciado, ya por vecinos, ya por medios de comunicación, ya por peritos estructurales. Frente a esta tragedia, el presidente AMLO, fiel a su estilo, creará distractores a diario y evitará tratar el tema. Tendrá que sacar de la manga, noticias que nos hagan mirar a otro lado de la realidad. Cualquier cosa es buena.

Solo que aquí hay un grave problema para el Presidente: ahora no tiene a quién echarle la culpa, dado que, en la Ciudad de México, gobierna su partido y su grupo político, desde hace más de 30 años. Es cierto que la Ciudad de México tiene características de suelo muy complicadas y está expuesta frecuentemente a sismos, pero también sabemos que, si alguien sabe hacer “metros”, somos los mexicanos. Especialistas en diseño estructural, mecánica de suelos, tenemos muchos, aunque la tecnología electromecánica de los trenes sea importada. Por eso, la decisión de construir tramos elevados baratos, tenía ese enorme riesgo: el colapso.

Están en medio de esta tragedia, Ebrard y Sheinbaum, los dos prospectos del presidente AMLO para sucederlo. Qué cosas tiene la vida: uno fue el constructor y la otra, la administradora. Las evidencias son claras en estos tres años de gobiernos de Morena: el sub ejercicio presupuestal y la reducción de los gastos de inversión y operación. Los informes de cuenta pública evidencian que sí hubo reducción drástica por más que se quiera negar. Para el 2020, el presupuesto aprobado para el Sistema de Transporte Colectivo Metro fue de 15,652.7 millones de pesos, mientras que el gasto efectivamente ejercido fue de 14,290.5 millones. Es decir, hubo 8.7% de subejercicio y el de 2021 se estima sería mayor.

Imposible que las palabras “negligencia”, “corrupción” y “falta de mantenimiento” salgan de la conversación pública, por más que el presidente AMLO diga que es un ataque de sus “adversarios”. Este tipo de desperfectos se pueden dar por problemas en el diseño de la obra, errores en su ejecución y por el deterioro de las construcciones debido a falta de mantenimiento. Los problemas no son excluyentes necesariamente, pero definir el punto en que se cometió el error es crucial para determinar responsabilidades, aunque adelanto que no habrá culpables. El presidente AMLO protegerá como pueda y exculpará a Ebrard y a Sheinbaum. Así será el escenario y la narrativa. A como dé lugar, en esa manera mágica de distraer, AMLO convencerá a la opinión pública de que “el sismo del 2017”, “el tipo de suelo”, “el gobierno de Mancera”, “los medios de comunicación”, pero nunca, nunca, su gente cercana tendrá alguna culpa.

Lo que nos queda como sociedad, es reforzar la cultura de la prevención de accidentes y disminución del riesgo exigiendo obras seguras. El trabajo de “contraloría social” de las obras, de opinión pública, de protección de los organismos autónomos, es indispensable para que nuestro País avance hacia que la obra pública sea segura y se reduzca la probabilidad de colapsos. En este caso, el descarrilamiento del Metro se da a unos días de las elecciones y el Presidente buscará a como dé lugar, evitar que también, los responsables, su grupo de poder, descarrilen.

*Consejero local del INE

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