Opinión

El ejemplo de Yucatán

El estado de Yucatán es el más seguro del país, un lugar donde se puede caminar en paz por la noche y los funcionarios no necesitan guardaespaldas.

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Por: Enrique Gómez Orozco

El estado de Yucatán es el más seguro del país, un lugar donde se puede caminar en paz por la noche y los funcionarios no necesitan guardaespaldas.

Su índice de criminalidad es de 1.5 homicidios dolosos por cada 100 mil habitantes.
Podríamos compararlo con países como Austria, Francia, España o Suiza. Hay quienes aseguran que por ahí no pasa nada porque no pasa nadie. Viendo más de cerca y con información de primera mano, nos damos cuenta de un cimiento sólido en la seguridad pública y en sus instituciones.

Mientras Guanajuato no llega a un policía por cada mil habitantes en Yucatán tienen dos. Pero no sólo es la cantidad sino su competencia y la estructura de vigilancia, tanto cibernética como cultural.

Carlos Menéndez, el director del periódico El Diario de Yucatán, comenta que la gente es solidaria.

Es chismosa para lo que es bueno”

, lo dice con ese acento peninsular inigualable. La gente se da cuenta de quién entra y sale por las ciudades, las colonias y notan cuando algo no les parece normal. Si un malandro llega a una colonia, de inmediato dan cuenta a la autoridad.

Yucatán tiene 2.2 millones de habitantes y Mérida, su capital, 820 mil. Aunque la población es pequeña para el territorio, sería difícil vigilar sin las 2 mil 248 cámaras esparcidas que llegarán a 5 mil 775; sin las garitas móviles y sin una policía honesta y comprometida.

Para arraigar a los policías, el estado y los municipios dan a sus agentes buenas prestaciones, comenzando por un salario decoroso y “anclas” formidables: el pago de las colegiaturas para sus hijos en cualquier universidad. También tienen un sistema permanente de capacitación y superación individual. Son los policías mejor preparados del país.

Siguen el lema de que poco crimen no es una meta, sino “ningún crimen” es el ideal. En 2018 tuvieron 55 homicidios dolosos y en 2019 bajaron a 37.

En Guanajuato en un fin de semana se pierden más vidas por ese delito que en Yucatán en todo el año.
Para emparejarnos, al menos en el tamaño de la fuerza policiaca, Guanajuato necesita 12 mil policías.

Lo sabía Miguel Márquez Márquez y lo sabe Diego Sinhue Rodríguez Vallejo. Nuestro estado destinó 3 mil 600 millones (más lo que se acumule) en el proyecto Escudo, un fracaso absoluto si a las cifras nos atenemos.

Ese fallido proyecto de “arrendamiento” que no funcionó y no funciona, tiene un fuerte olor a corrupción, a compra inflada. Con el tiempo se cumplió el presagio de sus críticos. La herramienta era carísima para ese entonces con un costo superior a 200 millones de dólares.

Pero no se crea que sólo Yucatán mejoró el año pasado. Hubo estados fronterizos de tradición violenta que lograron disminuir la violencia. Tamaulipas es uno de ellos. También gobernado por Acción Nacional, logró reducir la criminalidad en un 20% y enfrenta a los cárteles con determinación y el apoyo del Ejército y la Marina.

Según fuentes federales, en Guanajuato “ya no caben más efectivos”. Dicen que hay 10 mil del Ejército y 8 mil de la Guardia Nacional. Aunque no los vemos por ningún lado, suponemos que siguen encerrados en sus cuarteles, nuevos y viejos.

Las voces federales y estatales no parecen estar de acuerdo en cuanto a la competencia y efectividad de nuestras autoridades locales. Hasta hoy los hechos le dan la razón a la Federación.

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