El gran filántropo

Si algo tiene que hacer un gobierno y que lo diferencia de otros, es la política fiscal; esto es, las decisiones sobre cómo obtener ingresos y después aplicarlos en beneficio de los ciudadanos, del pueblo.

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Por: José Luis Palacios Blanco *

Si algo tiene que hacer un gobierno y que lo diferencia de otros, es la política fiscal; esto es, las decisiones sobre cómo obtener ingresos y después aplicarlos en beneficio de los ciudadanos, del pueblo. Aquí es donde en realidad se diferencian los mandatarios y los partidos políticos y podríamos decir, les lleva a perfilarse como “conservadores” o “liberales”. 

Recordemos que el Poder Ejecutivo en México propone y el Legislativo aprueba, así que nuestro presidente AMLO propuso y logró la aprobación, de una estrategia fiscal que es redistributiva y que pretende obtener más recursos para las arcas nacionales.

A nadie le gusta pagar impuestos y menos a quienes más tienen. El Estado mexicano puede recaudar vía el ingreso (ISR) o vía consumo (IVA) y debe definir donde están sus estrategias para gravar (cobrar, recaudar) a los contribuyentes. También sabemos que la pirámide recaudatoria no grava a los “informales” ni a las clases sociales más pobres, sino a los “causantes cautivos” que son empresas, clases medias y altas. Entonces, en un Gobierno federal que pretende atender a los más pobres y que les reparte millonadas (casi 30 millones de apoyos), le es urgente obtener más recursos y solo le queda aplicar reformas fiscales, enfocadas a recaudar más impuestos a quienes más tienen y a evitar que den donativos que podrían llegar mejor al SAT y, por tanto, a las manos de AMLO, el “gran filántropo”.

Soy de los que piensa que es mejor hacer obras que hablar (o escribir). AMLO, nuestro Presidente, tendría que trabajar más en provocar reformas legales que mejoren el bienestar de las mayorías y dedicar menos en distraernos de los grandes problemas y en ofender al prójimo a todas horas.  Muchos de sus proyectos e iniciativas, son buenos para las mayorías, para ese 55% de mexicanos que sufren a diario la pobreza. Sí, pero bien podría concentrarse en los acuerdos legislativos para que sean aprobados y no en descalificar y atacar a quienes piensan diferente a él.

Por eso, Morena y sus partidos aliados, se enfrentaron esta semana a la oposición (PRI, PAN, PRD Y MC) para discutir las reformas a la ley fiscal. Los primeros ganaron apenas con pocos votos y la reforma se concretó en 3 grandes líneas: capturar en el SAT a los jóvenes para fiscalizarlos, recaudación “con régimen de confianza” que gravará más a las clases media y la reducción de montos de donativos a instituciones sociales donatarias. Me refiero a ésta última pues afecta considerablemente a las asociaciones civiles que viven de donativos de empresas y de particulares.

El presidente AMLO tiene una visión particular y que pasa la necedad para entrar ya en la obsesión: todo lo que no es suyo, es malo. Lo que no es del Estado, debe ser perverso. Esta visión keynesiana, le lleva a eliminar los organismos autónomos y a despreciar las iniciativas de la sociedad. En México, doy testimonio, de que, por décadas, el País no estalla porque hay cantidad de personas y empresas que ayudan a los demás a través de donativos. No me refiero a las empresas filantrópicas y fundaciones que surgen de los grandes consorcios para evadir impuestos o para traficar influencias. Me refiero a la que son formadas por personas filantrópicas como las congregaciones religiosas, colegios profesionales, egresados de universidades, trabajadores de la cultura, de especialistas en la atención a niños con cáncer, de activistas de apoyo a mujeres y defensa de los derechos humanos, de protectores del medio ambiente, que legítimamente, se han constituido en asociaciones para llevar a cabo ideales y proyectos.

Prácticamente éstos viven de donativos de personas y empresas, así como de venta de servicios de capacitación, asesorías, rifas y eventos filantrópicos. Son aquellas que tienen menos del 5% de sus egresos en gastos administrativos para la nómina y que no incluyen en la nómina a miembros de la asociación civil. Estrangular a estas instituciones, al reducir la base tributaria tendrá enormes efectos en su capacidad de respuesta. AMLO considera que éstas instituciones son perversas y corruptas (pero no todas) y que sólo el Estado mexicano puede y debe otorgar apoyos, ser el gran filántropo. La reforma fiscal ganada por Morena y sus aliados, llevará a las asociaciones civiles a buscar fuentes alternas en un medio complicado, donde los más ricos difícilmente comparten su riqueza, pues 3 de cada 4 personas hacen donativos en México siempre y cuando les entreguen recibos deducibles de impuestos.

Ni siquiera los más fanáticos defensores del presidente AMLO, podrán negar el efecto que tendrá esta reforma en las organizaciones que han sido un complemento clave para ayudar a los demás, en organismos incluso muchos, parte del pensamiento liberal de izquierda. Esta reforma fiscal concentrará ahora más recursos en las manos de un solo hombre que goza con ser él, el gran filántropo.

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