El horror de las sectas, Seguidores devotos (Segunda Parte)

Las sectas florecieron en los setenta con la revolución hippie, las comunas espirituales y las ideas extremas en ocasiones como satélites de religiones establecidas.

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Por: Enrique Gómez Orozco

Las sectas florecieron en los setenta con la revolución hippie, las comunas espirituales y las ideas extremas en ocasiones como satélites de religiones establecidas. Una de las más extrañas noticias que tuvimos en 1997 fue la de la secta “Puerta del Cielo” (Heavens Gate), un grupo que se suicidó con el paso del cometa Hale Bopp. El grupo fue conocido como el de la “Religión OVNI”.

El líder, Marshall Applewhite, pudo convencer a sus seguidores que detrás del cometa venía una nave espacial para recogerlos. Tendrían que abandonar la Tierra prescindiendo de su cuerpo. Fueron 39 miembros los que se suicidaron, no sin antes escuchar y enviar un mensaje del “maestro” para explicar su partida. En México se habían castrado antes porque creían en el celibato como forma de purificación.

El control mental del líder, gurú o maestro es indispensable para que haya gente dispuesta al suicidio. Pasó con Jim Jones en Guyana y en 1997 en Rancho Santa Fe de San Diego California con la secta “Heavens Gate” de Applewhite. Para cualquier persona medianamente estable, resulta una locura creer que un cometa esconde a una nave espacial a la que se puede llegar mediante el suicidio. El grado de convencimiento de quienes lo hicieron fue total. A un suicidio colectivo le precede un timo colectivo.

Para que un grupo de mujeres se organice en una estructura piramidal de “Amas y Esclavas” en torno a un líder carismático como Keith Raniere se necesitan años de lavado de cerebro; para que se dejaran marcar como ganado, tenía que existir una patología sicológica que no me atrevería a describir porque no soy experto. 

Lo que había iniciado como un programa de superación personal, terminó en un desastre porque la base de tal proyecto (ESP) dependía de un gurú a quien se le creía todo al pie de la letra. En la serie “The Vow” de HBO es patético el trato que le da Raniere a Emiliano Salinas Ocheli, hijo del ex presidente Carlos Salinas de Gortari. Una muestra de control.

Lo sorprendente de la secta llamada NXIVM era su población de personas prósperas y adineradas, atraídas por un vividor que las explotaba por dinero y obediencia. En Nuevo León, Guanajuato y la CDMX tuvieron fervientes seguidores, hasta que todo se descompuso. Las sectas tienen siempre una historia trágica. Los líderes carismáticos pueden controlar y lavar el coco a sus seguidores durante un tiempo, pero lo común es que sus locuras o desvíos mentales siempre los hundan.

En 1997, supimos por primera ocasión y a ciencia cierta que Marcial Maciel tenía un imperio de obediencia que le permitió cometer crímenes sexuales en contra de jóvenes y niños. Luego se sabría que también tenía esposa e hijos. La obediencia ciega de sus seguidores,  y por qué no decirlo, de sus cómplices dentro de la orden que fundó, disfrazaron sus actividades delictivas. Elena Sada, nieta de don Eugenio Garza Sada, narra en su memoria llamada “Blackbird” lo que vivió como “señorita consagrada” en los Estados Unidos. Ella descubrió la delgada línea que separaba la labor pastoral de los Legionarios de Cristo, con esa obediencia ciega y cómplice a quien llamaban “Nuestro Padre”. En contrapunto, Maciel fundó un sistema educativo con escuelas y universidades que trascendieron por fortuna. 

Cuando escuchamos que el país necesita un proyecto de lealtad ciega tenemos que parar oreja por su significado, pero eso es tema de otra perspectiva. (Continuará)

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