Opinión

El odio

“Marx no está inspirado por un buen sentimiento, Marx decía que él quería la felicidad de los proletarios. Lo que en realidad quería era la infelicidad de la burguesía. Y fue por ese elemento negativo, por ese elemento de odio, que su filosofía produjo el desastre”. Bertrand Russell

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Por: Enrique Gómez Orozco

A veces llegan rayos de claridad en las ideas de los grandes pensadores. ¿Por qué la administración de López Obrador ataca a la iniciativa privada con tanta saña? ¿Por qué destruye obras como el NAIM, la cervecería de Mexicali en construcción o las empresas multinacionales de energías limpias? ¿Por qué destruye la economía nacional? ¿Por qué no apoya los ingresos de millones de familias de clase media en medio de la pandemia cuando puede y debe hacerlo como en todo el mundo? Encontré la respuesta en el pensamiento claro de Bertrand Russell y su búsqueda de la verdad.

En una entrevista realizada en 1952 le preguntaron cuál era el filósofo más influyente del Siglo XX. Sin dudarlo mencionó a Marx. Pero advirtió que los sentimientos de odio que tenía Marx sobre los “burgueses” sólo producían el desastre. El tiempo le dio la razón con la caída de la URSS y la transformación de China. En permanente desastre viven Cuba, Venezuela y Corea del Norte.

Al paso de los meses descubrimos el lado oscuro de la 4T, la transformación que no está inspirada por un buen sentimiento. Como dice Russell, López Obrador y su partido, al igual que Carlos Marx, prefieren la infelicidad de la burguesía que la felicidad del proletariado. Su proyecto está muy lejos del socialismo moderno. No tiene el menor rasgo de racionalidad y terminará en el desastre si no hacemos algo antes.

En las conferencias mañaneras podemos observar el sentimiento de odio que alimenta el alma del Presidente. Odia a la prensa independiente; odia a los poetas como Javier Sicilia por reclamar paz y justicia; odia a sus adversarios y a todo el que duda de su palabra. Odia el liberalismo democrático, ese por el que llegó al poder en una competencia electoral. Odia el consumo (presuntamente), ese que genera empleo, bienestar y crecimiento.

La sabiduría milenaria dice que no puedes ni debes odiar a tu adversario porque pierdes objetividad.

El odio es tonto, el amor es sabio”

, dice Lord Russell (Lord de verdad). López Obrador tuvo todo para unir al país, para alentar el emprendimiento y ayudar más con empleos productivos a quienes menos tienen.

Pudo ser el Gran Presidente de México y cambiar nuestra nación. Tenía todo en sus manos para combatir la corrupción, hacer crecer la economía y delegar en los extraordinarios expertos que hay en México la tarea de su permanente modernización. Todo lo echó por la borda en apenas 18 meses de Gobierno. El Presidente logra que la “burguesía” lo odie.

Vemos la guerra sorda en las redes sociales con calificativos despectivos, insultos directos y un río de mala leche que impide ver la realidad. Si tenemos un gobierno irracional, la única forma de resistir y cambiar nuestro destino es con la mayor racionalidad posible. Gritar, manotear e insultar sólo radicaliza más al Mandatario.

¿Cómo hacer para que la razón y el amor a México triunfen lo más rápido posible y no terminemos en un conflicto que nos convierta en la Venezuela del Norte? Todavía no encontramos una respuesta, pero pronto la tendremos.

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