El panista incómodo

Charlar y discutir con Carlos Arce Macías es enfrentarse a un gladiador de las ideas.

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Por: Enrique Gómez Orozco

Charlar y discutir con Carlos Arce Macías es enfrentarse a un gladiador de las ideas. Cuando uno saca la red para atraparlo, mete tijeras y se escapa. Si tienes la ingenuidad de quererlo arrinconar con algún truco dialéctico, te propina un golpe seco con referencias claras y fuera de toda duda. Hoy es una pesadilla para su partido en Guanajuato. 

Cercano al ala liberal del PAN, es agnóstico y no tiene miedo de decirlo, pero no es jacobino ni comecuras. Su virtud, que para muchos es defecto, es decir siempre la verdad de lo que piensa y actuar en consecuencia. Así lo hace cuando critica el llamado “Museo de las momias” de su tierra, la capital. Para los cuevanenses las momias casi son “denominación de origen”  y su exhibición produce buenos ingresos al municipio. Arce está en desacuerdo por las implicaciones éticas del tema. “No es bueno andar profanando sepulcros para buscar momias para hacer negocio”.

En otros tiempos causó revuelo y enojo en León cuando, desde la Subsecretaría de Comercio en tiempos de Felipe Calderón, les dijo a los zapateros que deberían competir en lugar de lamentar los precios de China. Hasta manifestaciones públicas tuvo en su contra por la calle Madero. 

Como encargado de la Profeco luchó por el consumidor y fue de los primeros en exigir litros de a litro y kilos de a kilo. Al tiempo se convirtió en un experto en temas regulatorios, y desde el CIDE (Centro de Investigación y Docencia Económica) apuraba a los gobiernos a eliminar trámites y burocracia. “¿Sabes cuántos trámites son presenciales en Estonia?”, pregunta para causar asombro. “Sólo dos: cuando te casas y cuando te divorcias”. Lo recordamos con las quejas crecientes por falta de “citas” en el SAT o la imposibilidad de obtener un pasaporte con oportunidad. 

Hoy lo quieren correr del PAN. Es un sinsentido. Como en casi toda discusión, Arce la va a ganar. A los 66 años, su aspiración dentro del Observatorio Ciudadano de Guanajuato y en sus columnas y blogs es elevar la crítica política y comunicar todo lo que ve desviado en su partido hecho gobierno. No aspira a cargo administrativo ni a puesto de elección popular. Lo suyo es el debate de las ideas. De eso no lo pueden despachar ni jubilar. En el proceso de expulsión le darán aún más tribuna de la que ya tiene. Lo convertirán en víctima de la inquisición panista, del “politburó'' al que critica y le darán más cuerda que nunca. 

Si quienes lo acusan logran su expulsión, obtendrán una victoria pírrica. Si no lo consiguen,  gracias a que él tiene apoyo de muchos colegas en el partido, le darán más fuerza dentro del PAN para seguir su tarea. Lo que tiene a su favor es una trayectoria de honestidad. Eso es una piedra dura en el zapato de quienes lo acusan de ser traidor. 

Cuando un partido lleva 30 años gobernando Guanajuato sin mayor oposición, crece la tentación autoritaria. La misma crítica a Morena en lo nacional por su falta de inclusión de las minorías y el intento de controlar todos los poderes, podemos hacerla al PAN de Guanajuato. Si la oposición es raquítica y desarticulada; si no se tolera la disidencia dentro de sus filas, al paso del tiempo Acción Nacional perderá vitalidad y se convertirá en otro dinosaurio de la política. 

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