El rencor no es buen aliado

Una de las grandes multinacionales de México está herida porque no encuentra las mejores condiciones para invertir aquí.

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Por: Enrique Gómez Orozco

Una de las grandes multinacionales de México está herida porque no encuentra las mejores condiciones para invertir aquí. Deciden emprender en Latinoamérica y Estados Unidos parte de sus ganancias por la libertad que da un mundo globalizado. Las oportunidades abundan a la salida de las puertas del COVID. 

El problema es dejar de invertir en México por rencor; tras insultos y engañifas del poder central, es mal ejemplo tomar medidas extremas en torno al capital. El problema es que la mayor parte de los activos de esta compañía están en el país. Si todos los empresarios grandes y medianos comienzan a buscar un horizonte distinto para sus inversiones, se dan un balazo en el píe y de paso lastiman a todos.

El mejor ejemplo es Argentina, lo podemos ver desde hace años entre el péndulo que sube el entusiasmo empresarial con gobiernos alentadores de la inversión (neoliberales) y la catástrofe del populismo que hunde la esperanza. La deuda externa de Argentina es de 350 mil millones de dólares, mayor que la de México pero con el 36% de los habitantes. Sus cuentas no dan para pagar siquiera los intereses, menos tienen las fuentes fiscales para distraer recursos de una economía que apunta a la hiperinflación. Están en suspensión de pagos a los acreedores y el FMI. Pedir prestado de nuevo les costará años e intereses muy caros. 

La tragedia es que los argentinos tienen más dinero en el extranjero que en casa. El deporte favorito no es el fútbol, es exportar dólares a cuentas y negocios donde los haya. Desde los vecinos Uruguay y Brasil, hasta la banca internacional de los paraísos fiscales donde guardan su riqueza. No hay familia que no tenga un guardadito en dólares en efectivo. 

El periódico financiero El Cronista, estima que hay 410 mil millones de dólares en activos en el extranjero. Tienen más de lo que deben pero el terror de la inflación y el control de cambios impide que usen esos bienes para salir adelante. 

Mientras tanto el gobierno populista de Alberto Fernández inventa mil cuentos para seguir imprimiendo dinero y dar respiro temporal al electorado que tiene en contra. Maniobra para fijar precios de productos básicos y trata de detener la inflación que es ya imposible de parar. Al final del año podría llegar al 60%. El dólar “blue”, el del mercado libre, valdrá pronto  200 pesos. 

El viento no siempre estará en contra para emprender, pero aún así, debemos aprender de los grandes veleros y usar su fuerza en sesgado para impulsarnos. México seguirá su rumbo de libre mercado (neoliberalismo) mientras exista el T-MEC. Todo lo demás es cuento y mentiras. El día que se rompa ese acuerdo, entonces sí podemos ponernos de rodillas para pedir al cielo clemencia. Mientras nuestras fronteras permanezcan abiertas de par en par para el comercio y la inversión mundial, seguirán las oportunidades.  

Dicen que los peces no saben que viven en el agua y eso me parece una comparación ideal con quienes afirman que el neoliberalismo ya no nos gobierna. Falso. En lo económico el país vive en un 90% bajo las reglas del mercado (el neoliberalismo). Lo vemos en todo: la gasolina, el gas, los insumos y los precios de bienes de consumo duradero. 

Este fue un descubrimiento irrefutable: quienes están en la oposición no son los empresarios ni los científicos ni la clase media ni la UNAM o los estados del norte. La oposición gobierna y quienes no están en el Gobierno tienen en sus manos el destino del país. Ajá, aunque el presupuesto público esté en manos de la mayoría política, sólo representa el 25% de nuestra economía. Sabemos que un buen gasto público incentiva la inversión y el crecimiento y una mala administración frena todo, pero la fuerza del sector privado está en invertir, no en la deserción de nuestra vocación creativa ni en el abandono del frente de batalla. (Continuará)

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