El tribunal de la verdad

Nuestro presidente AMLO celebró el tercer año de la victoria de la izquierda (o de lo que pareció era un proyecto de izquierda) en las elecciones generales.

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Por: José Luis Palacios Blanco

Nuestro presidente AMLO celebró el tercer año de la victoria de la izquierda (o de lo que pareció era un proyecto de izquierda) en las elecciones generales. Es mucho lo que hay que reconocer que se ha logrado en un País donde ha imperado la corrupción y el olvido a las mayorías, pero también no es poco lo que debemos lamentar en esta experiencia de desilusión por las promesas no cumplidas.

Al estilo de los gobiernos del PRIAN, el informe del tercer año, fue de autoelogios. Nada sobre la ola de inseguridad, la pandemia y la recesión. Solo verdades que el Presidente ve en su oficina. Debe reconocerse la creación de la Guardia Nacional, la reorientación de gasto social hacia las personas, algunos proyectos que prometen rentabilidad como el Tren Maya y la austeridad en el gasto público,  pero, al poner todo en la balanza contra los yerros en inversión como el Aeropuerto de Santa Lucía, la sobre inversión en el poder militar, el pésimo manejo de la pandemia y la inyección de recursos a la deuda de PEMEX y CFE sin tocar su estructura sindical, considero que el saldo es negativo.

Pero, aun así, el País ha demostrado que es más fuerte que sus gobiernos para salir de las crisis. Es la fuerza del emprendimiento, el trabajo honrado del pueblo, las remesas de los migrantes y la confianza de los empresarios, la que al final de cuentas, ha sacado adelante a México. Por eso, estoy seguro que saldremos de la recesión, más temprano que tarde, gracias a la ciudadanía y a su aspiracionismo, a ese ímpetu que nos lanza hacia el futuro.

Depender del estilo y el humor y las fobias del Presidente AMLO, es dañino para México. Si solo él pudiera tener otra estrategia para ser tolerante y gobernara para todos, su sexenio podría ser una etapa de mejora de la vida nacional y no el escenario para dividirnos y amedrentar a todos los que piensan en algo, diferente a él. La disyuntiva para la segunda parte del sexenio es saber si podrá convertirse la 4T en un proyecto que todavía pueda mejorar la calidad de vida de las mayorías -pues los pobres medidos por el CONEVAL y las muertes violentas marcan a este sexenio como el más crítico de la historia-, o si se convertirá en una historia más, de desencantos.

La intolerancia hacia las voces que son diferentes y que hablan sobre la terca realidad, se tradujo esta semana en que AMLO creó, un “tribunal de la verdad”, mostrando desde la investidura presidencial, la peor cara de un gobierno que estigmatiza al periodismo y a los medios de comunicación. Al crear el espacio en las “mañaneras” para señalar y atacar al periodismo, el Presidente AMLO practica una de las peores estrategias que siempre criticamos desde la izquierda de los regímenes dictatoriales de la derecha.

Este “tribunal de la verdad”, se erige en ente dictaminador de quienes están a favor o en contra del Presidente AMLO y su verdad, cuando ésta debería basarse en la percepción del pueblo sobre el buen (o mal) gobierno y que hoy le da un saldo de opinión positiva de 50 a 60%. AMLO crea un espacio para exhibir a quienes considera que, con su libre expresión, atentan contra la verdad presidencial, lo que puede abrir la posibilidad de atentados y agresiones contra esos periodistas. La CNDH, hoy incondicional del Presidente, no intervendrá; quizá lo hagan organismos como la CIDH o la ONU o Amnistía Internacional y organismo de defensa de la libre expresión, por lo que el “tribunal de la verdad” debería estar condenado al listado de proyectos que la mejor sociedad debería condenar y enviar al olvido.

Los líderes que en la historia trascendieron a su tiempo, fueron aquellos que lograron unir a los mejores sectores de la sociedad hacia un trayecto común, no los que los dividieron. Viene la revocación de mandato, donde el presidente AMLO nos llevará a un proceso desgastante para dividirnos, -cuando muchos lo que queremos es que termine su sexenio, pero que lo termine bien-, uniendo a una sociedad polarizada como la nuestra, para seguir generando leyes y políticas públicas a favor de las mayorías y no creando espectáculos de ignominia y estigmatización contra el periodismo, como en las mañaneras, lo es hoy, el “tribunal de la verdad”.

* Consejero local del INE

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