Opinión

En el lodazal

Por la dificultad de documentar campañas de este tipo, es que son tan relevantes las investigaciones de Aristegui Noticias, Artículo 19 y Signa-Lab, sobre la campaña de amenazas desatadas desde la dirección de Notimex.

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Por: Sergio Aguayo

L a vida pública se está convirtiendo en un lodazal. Todavía es tiempo de atajarlo. El Presidente es víctima y porrista. La agresividad en su contra asusta: “mentiroso”, “farsante”, “criminal”, “retrasado mental”, “mediocre”, “protagónico”, “ignorante”, “terco” y “prepotente”. Se desahoga lanzando acusaciones genéricas contra los “conservadores” y medios de comunicación como El Universal y Reforma. Rara vez identifica a sus agresores por nombre.

El lodo también alcanza a los periodistas, activistas y académicos que ejercemos la crítica desde la independencia. Hay indicios de que estamos ante campañas bien planeadas y financiadas para erosionar la credibilidad de quienes gobiernan y quienes critican. Relato mi experiencia de los últimos meses, porque es similar a la que padecen otros colegas de la academia y el periodismo.

Durante semanas, los insultos venían dispersos; súbitamente empezaron a engancharse a un relato articulado por una periodista cuyo nombre reservo –por ahora al menos– porque no tengo claros sus objetivos y patrocinadores. Lo veo como el esfuerzo de un colectivo bien financiado. El ataque inició con un texto del 12 de mayo. El título sintetiza la meta: “Intelectuales del CISEN que negaron infiltración del narcotráfico en 2001, hoy golpeadores de AMLO”. O sea, soy un intelectual orgánico de los servicios de inteligencia del viejo régimen, negué la presencia del crimen organizado y ahora me dedico a urdir “acciones golpistas contra el gobierno de Andrés Manuel López Obrador”.

Después vinieron tuits, asociándome con los gobiernos del PRI y del PAN para, a renglón seguido, hacerme partícipe de una gigantesca conspiración calificada como la “historia macabra de México”. Los personajes de esa historia se sintetizan en una infografía donde se apiñan las caras de Carlos Salinas, Ernesto Zedillo, Vicente Fox, Eduardo Medina Mora y Genaro García Luna.

Mi foto aparece junto a las de José Ramón Cossío, Rolando Cordera, Jacqueline Peschard y Leonardo Curzio, entre otros. También se sostiene que fui becario de la CIA y de la Fundación Nacional para la Democracia y se asegura que Alianza Cívica fue mi instrumento. 

A medida que pasaron los días, me dejaron como el único protagonista del relato. Vienen por mí. Dicen que con “Eduardo Medina Mora” tuve la “oportunidad de ser protagonista entre los recovecos del espionaje y la política de Inteligencia”. No entiendo qué quieran decir, pero impacta ligarme a Medina Mora. También se dice que cobraba de “Manuel Camacho Solís” quien me “encargaba artículos a la medida”.

Termino siendo un intelectual manejado por los servicios de inteligencia mexicanos, al servicio de los gringos y un mercenario que vende sus escritos al mejor postor. Ergo, mis opiniones sobre la 4T y el Presidente son ilegítimas. Enlodar al acusado con mentiras y verdades manipuladas es usado con frecuencia. Le transfieren al condenado al oprobio, la responsabilidad de probarles ¡a ellos! su inocencia. Sólo por no dejar: falso que haya sido intelectual de algún gobierno, mentira que venda mis columnas.

Desde hace cuatro décadas estudio la violencia, pensando en la importancia que para las víctimas tiene el acceso a la verdad histórica. He hecho aportes concretos a la transparencia, como el rescate de los archivos de la Dirección Federal de Seguridad, actualmente en el AGN. Siempre he dialogado con funcionarios y especialistas en ese tema, de todos los partidos.

A partir de enero del 2018 me he reunido con Alfonso Durazo unas 15 horas. Eso no me convierte en “asesor”, como tampoco lo fui de Medina Mora o de García Luna. Alucinan. La libertad de expresión está amenazada. Empiezan con estos acosos, luego vienen las intimidaciones y, en casos extremos, llegan a la desaparición física.

Por la dificultad de documentar campañas de este tipo, es que son tan relevantes las investigaciones de Aristegui Noticias, Artículo 19 y Signa-Lab, sobre la campaña de amenazas desatadas desde la dirección de Notimex. El silencio de la 4T es revelador. Etapa difícil que superaremos si nos apegamos a hechos verificados y precisión en el lenguaje. Entendamos que está en riesgo la libertad de expresión. Nadie la defenderá por nosotros.

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