Europa marca la pauta energética

En Europa no se venderán vehículos de gasolina o diésel a partir del 2035. Tampoco habrá híbridos. La Unión Europea se adelanta al mundo y envía una señal inequívoca de combate al cambio climático. La decisión presionará a Estados Unidos, China y al resto del mundo para que hagan lo mismo.

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Por: Enrique Gómez Orozco

En Europa no se venderán vehículos de gasolina o diésel a partir del 2035. Tampoco habrá híbridos. La Unión Europea se adelanta al mundo y envía una señal inequívoca de combate al cambio climático. La decisión presionará a Estados Unidos, China y al resto del mundo para que hagan lo mismo. 

La transición es brutal: las acereras y las plantas generadoras de electricidad pagarán cuotas por tonelada de carbón que manden a la atmósfera; lo mismo los aviones que quemen turbosina en lugar de biocombustibles. La información, publicada en todos los diarios internacionales, hizo que los financieros del mundo sacarán sus calculadoras para medir su impacto. 

Los árabes temblaron porque no les ajustará el tiempo para sacar sus enormes reservas; los venezolanos perdieron la oportunidad de aprovechar sus riquezas de gas y petróleo. Lo peor: Pemex, con su pesada deuda de 2.3 billones de pesos, tendrá que ser rescatada con fondos públicos. La presión sobre el presupuesto con las pensiones crecientes y las necesidades urgentes de educación y salud, harán más difícil que el país pueda crecer como debiera. Dos Bocas tendrá una vida útil más corta y será más una carga que una solución para la mentada soberanía energética. 

En la Unión Europea el 20% de la energía eléctrica proviene de fuentes renovables. Dentro de 14 años, que es nada en el arco de la historia, multiplicaremos el uso y la productividad de baterías cargadas por energía solar y eólica. La inversión para ganarle la guerra al calentamiento global transformará todo. En Europa habrá una estación de carga eléctrica al menos a una distancia de 60 kilómetros, todo con el subsidio proveniente de impuestos que encarecen el uso de las energías fósiles. 

Si en México no cambiamos la política energética quedaremos rezagados; perderemos oportunidades porque los europeos van a castigar las importaciones de todo aquello que se produzca en otros países con petróleo o carbón. Si Estados Unidos sigue la pauta, nuestra producción de automóviles y de todo tipo de exportaciones tendría que pagar impuestos por todo lo que les vendieramos por nuestro uso de petróleo, combustóleo y carbón. 

Mientras nos peleamos con empresas como la española Iberdrola o la italiana ENI, la inversión extranjera y nacional en granjas solares y aerogeneradores está parada. En lugar de negociar racionalmente, andamos a las trompadas pidiendo disculpas por ser quienes somos. Sin la Conquista, ni siquiera habría mañaneras, qué decir presidentes descendientes de españoles. Resulta absurdo pedir perdón por existir. 

La medida europea acelerará la producción actual de todo. Vendrán trenes impulsados por hidrógeno, aeronaves de corto alcance con muchos motores eléctricos y el tendido de redes eléctricas por todas partes para distribuir mejor la producción. La autoproducción, que ya empezó con los techos de celdas solares, multiplicará el ahorro de hogares, fábricas, comercios y oficinas. 

Si tuviéramos una ventana desde el 2035, encontraríamos que el 2021 era otro mundo. Con vehículos autónomos, inteligencia artificial y tecnología digital que aún desconocemos;  estaremos planeando el arribo al 2050, donde se ubica el equilibrio ecológico que hoy soñamos. Para ese entonces Pemex ya no existirá, eso es seguro. 

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