Opinión

Faltan momias

La riqueza mineral y el clima cálido y seco de Guanajuato produjeron 117 reliquias humanas que han dado fama a esa ciudad.

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Por: Juan Villoro

México es tan generoso que sus prodigios ocurren por accidente. Egipto dedicó siglos al arte de embalsamar. Aquí las momias se dan sin esfuerzo. La riqueza mineral y el clima cálido y seco de Guanajuato produjeron 117 reliquias humanas que han dado fama a esa ciudad.

El fenómeno se conoció en 1865, cuando un cuerpo incorrupto fue exhumado en el panteón de Santa Paula para delicioso espanto de la gente. El tema ha vuelto a las noticias porque Paloma Robles Lacayo, quien dirigió el Museo de las Momias de 2015 a 2018, revisó el inventario de cuerpos sin vida y notó que faltaban 22.

Nuestra realidad es tan asombrosa que tomamos la precaución de no vigilarla. ¿Para qué ser exactos si somos sorprendentes? Después de que los mayas inventaron el cero, nuestra pasión matemática se concentra en la lotería. El coronavirus ha revelado la dificultad de contar con cifras confiables. Hace semanas, especialistas en salud pública sugirieron que los datos del gobierno se multiplicarán por ocho.

Más tarde, otros expertos recomendaron que se multiplicaran por veinte, treinta y hasta cincuenta. Las magras estadísticas oficiales se combaten con cambiantes cifras exponenciales. Lo cierto es que faltan datos sobre muertos y contagiados. Para colmo, también faltan momias. Robles Lacayo tocó una fibra sensible: ¿cómo vamos a proteger a los vivos si no protegemos a los embalsamados?

De inmediato surgieron hipótesis sobre la desaparición del elenco de ultratumba. La primera de ellas, por supuesto, fue sobrenatural. A diferencia de la plácida momia de Lenin que parecía dormir en la Plaza Roja, las 117 de Guanajuato asustan porque transmiten su propio pánico.

En su azarosa taxidermia, el destino fijó en ellas el sufrimiento. Una fue enterrada viva; todas expiraron en un estertor de charamusca. Purgaban así sus pecados y obligaban a recordar los nuestros. Su verdadero descanso comenzará cuando vuelvan al inframundo.

Hace poco, Dross Rotzank, ocultista que recrea el más allá en YouTube, logró que su video sobre las momias de Guanajuato tuviera más de tres millones de visitas. Ahí cuenta la historia de un guardia que abandonó su trabajo al atestiguar el escape de una momia. ¿Las 22 faltantes habían ido en pos de una realidad paralela? 

La segunda teoría apuntaba a una variante más próxima del inframundo: el narcotráfico. Mientras Amazon se apodera de todo lo que puede ser vendido a distancia, el crimen organizado se apodera de todo lo que puede ser vendido en forma ilegal. La droga y las armas son los recursos de arranque de un comercio que incluye bebidas, piratería, cigarros, combustibles, traslado de dinero, alimentos y medicinas. ¿El narco pasó al tráfico de momias? 

La tercera explicación, naturalmente, fue política: distintas facciones locales se servían de las momias como “moneda de cambio” para dirimir sus disputas. La cuarta y definitiva versión tuvo que ver con la salud de las momias. Jesús Antonio Borja, director de Cultura de Guanajuato, informó que algunas habían sido retiradas para recibir tratamiento.

Como nosotros, estaban confinadas por su propia conveniencia. Lo más interesante es que la versión de Borja fue creída porque contó con el aval de una figura legendaria: El Hijo del Santo. En su cuenta de Twitter, El Enmascarado de Plata señaló que había hecho investigaciones y podía asegurar que las momias se encontraban a buen resguardo. Los internautas aplaudieron su intervención.

En México la mitología es la forma más alta de la objetividad. El Hijo del Santo posee una incontrovertible autoridad dinástica para hablar de momias: en 1970 su padre protagonizó Las momias de Guanajuato, al lado de Blue Demon y Mil Máscaras. Dos años después, Blue Demon y Mil Máscaras reincidieron en el tema con El robo de las momias de Guanajuato, esta vez en compañía de Blue Angel y El Rayo de Jalisco.

El cine de luchadores, único género cinematográfico creado en México, dio vida a las momias de Guanajuato (aunque en la segunda película no hubo dinero para filmar ahí y todo sucedió en Guatemala) y las integró a la imaginación popular.

Las momias son el rostro de Guanajuato frente al mundo”

, Robles Lacayo dijo a Excélsior. La frase puede sonar exagerada o digna de un personaje de Ibargüengoitia, pero despierta la simpatía de un país que no puede contar a sus muertos y teme perder sus reliquias.

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