Freeman Dyson

Freeman Dyson fue un brillante matemático con amplios intereses en física, tecnología, biología, ecología, música y religión… ¡entre muchos otros!

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Por: Vicente Aboites

Freeman Dyson fue un brillante matemático con amplios intereses en física, tecnología, biología, ecología, música y religión… ¡entre muchos otros!

Nació en Inglaterra el 15 de diciembre de 1923 en Crowthorne, Berkshire y falleció el pasado 28 de febrero. Estudió en Winchester y posteriormente Matemáticas en la Universidad de Cambridge bajo la supervisión de G. H. Hardy.

En 1947 emigró a Estados Unidos en donde estudió en la Universidad de Cornell bajo la tutela de Hans Bethe y en donde también conoció a Richard Feynman. Posteriormente se incorporó al Instituto de Estudios Avanzados de la Universidad de Princeton en donde permaneció toda su carrera.

Vale recordar que en dicho Instituto conoció a personajes de la talla de Albert Einstein y Kurt Godel, entre muchos otros.

Durante un tiempo trabajó para la fuerza aérea británica durante la segunda guerra mundial realizando cálculos matemáticos para optimizar las campañas de bombardeos. Más tarde en su vida lleno de vergüenza reconoció que eso fue equivalente a trabajar como un “burócrata nazi” planeando “la mejor forma de asesinar a la mayor cantidad de gente del modo más económico”.

Es interesante saber que Dyson nunca terminó un doctorado. En realidad esto fue innecesario pues al llegar a Estados Unidos resolvió un problema de física teórica de enorme importancia y complejidad. Richard Feynman inventó un método para describir el comportamiento de electrones y fotones pero otros dos físicos Julián Schwinger y Sin-Itiro Tomonaga independientemente habían encontrado otra forma de hacer lo mismo. No se sabía qué teoría era la correcta pues ambas satisfacían los requisitos de la mecánica cuántica y de la teoría de la relatividad. Fue entonces cuando Freeman Dyson mostró que las dos teorías eran matemáticamente equivalentes, es decir, son solo dos formas diferentes de decir lo mismo.

Los resultados de este trabajo fueron publicados en 1949. A partir de ese momento un doctorado era superfluo y este trabajo fue precisamente lo que le abrió las puertas de Princeton. En 1965 Feynman, Schwinger and Tomonaga recibieron el Premio Nobel sobre lo cual sin ningún malestar Dyson comentó: “pienso que casi sin excepción, si uno desea ganar el Premio Nobel debe de ser capaz de concentrar su atención de modo profundo en un problema y mantenerse allí por lo menos diez años, y ese no es mi estilo”.

Dyson continuamente saltaba de un problema a otro, en 1950 trabajó para General Atomics diseñando un nuevo reactor nuclear, posteriormente trabajó en el Proyecto Orión que intentaba lanzar naves espaciales propulsadas por explosiones atómicas. En 1960 diseñó lo que se conoce como una “esfera de Dyson” consistente en una mega estructura que rodea a una estrella para extraer el máximo posible de energía y sostener futuras civilizaciones. En 1965 junto con su colega Andrew Lenard, probaron que el principio de exclusión de Pauli es responsable de la estabilidad de la materia. Debido a esto recibió el Premio Dannie Heineman considerado como algo muy cercano al Nobel.  

A partir de 1970 Dyson concentró su atención en la escritura de numerosos libros que le dieron mucha fama como: “Disturbing the Universe,” (Perturbando el Universo), “Weapons and Hope” (Armamento y Esperanza), “Infinite in All Directions,” (Infinito en todas direcciones), “The Sun, the Genome and the Internet.” (Sol, Genoma e Internet) entre otros. En el año dos mil al recibir el “Premio Templeton por progreso en la Religión” Dyson afirmó que: “Para mí las buenas acciones son más importantes que la teología”, “Soy un cristiano practicante, pero no un cristiano creyente”.

Sostuvo que la ciencia y la religión son dos ventanas a través de las que la gente mira tratando de comprender el universo y la razón por la que estamos aquí. Pensó que las dos ventanas proporcionan diferentes visiones pero están viendo al mismo universo. Ambos puntos de vista son únicos pero ninguno es completo pues ambos dejan fuera aspectos esenciales del mundo real sin embargo, ambos puntos de vista merecen todo el respeto. 

Consideró que los problemas se originan cuando la ciencia o la religión pretenden tener jurisdicción universal; los creacionistas religiosos o los científicos materialistas son igualmente dogmáticos y es esta arrogancia la que origina la disputa entre ciencia y religión.

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