¿Gritos y sombrerazos para legislar?

Los fuegos de artificio verbales, también son efímeros. Verdad comprobada.

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Por: Juan Aguilera Azpeitia

Lo que acaba de acontecer en la Cámara de Diputados es un presagio ominoso. O sea nos anuncia que los grupos parlamentarios se valdrán del estruendo y el silencio para exponer, razonar y conciliar sus ideas y conceptos. Quien lo dude entérese que al momento que la diputada panista Margarita Zavala subió al podium e hizo uso del micrófono, se soltó la gritería de Morena.

Así impugnaron lo que planteaba la legisladora.¿Tenían razón en su bronca refutación?. Pudiera ser, pero con estallidos de violencia verbal no es posible, ni los diputados @ y menos los simples ciudadanos, llegar a definir criterios, peor cuando la tecnología se presta para los trucos.

Al hablar la disertante referida,quienes manejan los aparatos de transmisión simplemente le bajaron  el volumen y si los presentes no escucharon nada, menos quienes estábamos ante la pantalla.

No, de ninguna manera vamos a querer que todo en los debates sea terso y además sabemos que la violencia verbal y hasta física, se manifiesta en esos foros, pero esa realidad debe ser circunstancial, podría hasta decirse que accidental, no metódica.

Si se pierde la cordura, se obnubila y puede  anularse eso que se llama razón.Sabemos de sobra que los ahora morenos, ellos y ellas, proceden de añejos partidos en los cuales  no pocos se frustraron políticamente hablando, pero el hecho de que quieran reivindicar para ellos mismos no les sirve el estruendoso vocerío.

Por lo que se advierte va a ser una legislatura principalmente  la de diputados, en donde imperarán las presiones, dejando sin validez las razones. Y es que si la mayoría manda, prácticamente el partido del Presidente la tiene y más si le sumamos los partidos, grupos o legisladores  @ de alquiler. Luego ¿para qué trompetillas y estruendo como cortina de protección?

¡Nada más absurdo!.

Sí, ya sabemos que en otros tiempos la violencia se impuso, como cuando Felipe Calderón Hinojosa, hubo de entrar al Palacio Legislativo por atrás y casi a escondidas para recibir la Banda y rendir protesta. O la ocasión en que no se permitió que Vicente Fox, en su calidad de Presidente, entregara siquiera el informe escrito.

Por todo ello la pregunta se impone y no para los mandamases de Morena, ni para AMLO, sino para el pueblo en general y en especial a los ciudadanos: ¿Las  leyes y demás ordenamientos legislativos se van a producir a gritos y sombrerazos y no con argumentos razonables, que vibren y se impongan por su valer mismo?.

Si Morena cuenta en esa Cámara con la mayoría, no hay motivo de alarma o espanto cuando la oposición argumenta con verdades o, si se quiere, desatinos. Eso hay que rebatirlo, pero no acallarlo.

Vale la pena traer a colación ahora que en la LI Legislatura hubo un diputado, no priísta, pero que entró por el tricolor ya que le pidió al entonces Presidente, José López Portillo, lo hiciera legislador. Y le cumplió su gusto. Pues el también periodista, ya en funciones, se tomó al panismo por su cuenta, les decía todas las lindezas desde hijos de Maximiliano hasta carroñeros políticos o vergonzantes capitalistas. Cuando quien comandaba a la bancada del albiazul le dijo, en corto, a Luis Marcelino Farías, que controlara a su legislador boquiflojo, el astuto que era Farías le contestó: son  los fuegos de artificio legislativos, efímeros,que encienden y se apagan;en realidad no dañan a nadie. Mira, Abel Vicencio, si en dos o tres ocasiones no le responden a Blanco Moheno, se le va a terminar el parque verbal. Y ya.

Así ocurrió y el amigo del Presidente pasó sin pena y menos con gloria.

¿Estamos sugiriendo una estrategia de la oposición frente a Morena en la Cámara de Diputados?. No, de ninguna manera, lo que pretendemos dejar claro a los seguidores de AMLO, en la Cámara, es que sus gritos y sombrerazos exhiben pobreza argumentativa y, por lo mismo, escasos razonamientos y eso los exhibe, no solamente ante sus pares, sino frente a los ciudadanos@ que, quiérase que no, en las urnas luego los van a calificar.

Esperemos que la realidad en la Cámara de Diputados deje de ser caja de resonancia y cumpla su importante función institucional.

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