“Hasta donde tope”

Días fuertes, de agresiones y crímenes contra policías.

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Por: Enrique Gómez Orozco

Días fuertes, de agresiones y crímenes contra policías. Días de cambios, “caladas” y definición de territorios. Días de prueba para las nuevas alcaldesas de León e Irapuato. 

Ale Gutiérrez no parece intimidada ante los ataques de antier a su policía. Con determinación y firmeza dice: “iremos hasta donde tope”. 

El único tope posible es la pacificación de la ciudad, la eliminación de los homicidios dolosos y el fin de la guerra. Para lograrlo tardará tiempo y necesitará muchos recursos. Nuevo personal en policía y tránsito; nuevos ingresos para equiparlos y una estrategia de impacto a corto plazo. 

Hay forma de que los ciudadanos ayuden a su comuna, al Ayuntamiento y a nuestra nueva presidenta municipal. Hay algunas ideas que podrían implementarse desde ya. León cuenta con kilómetros de calles donde los autos se estacionan durante jornadas enteras. Muchas avenidas, bulevares y calles céntricas. Con un programa sencillo y moderno de cobro por parquímetros se podrían recaudar unos 80 millones de pesos al año. Dinero que podría tener un destino específico: cámaras y más cámaras por toda la ciudad. 

León tiene una mancha urbana de 24 mil hectáreas y apenas las cubrimos con 1,500 cámaras. Singapur, con poco más de la mitad del territorio de León, aunque con una mancha urbana más grande, tiene 90 mil cámaras para vigilar cada rincón, cada cruce, cada calle de la ciudad. Si el número parece sorprendente, tienen un plan para llegar a 200 mil cámaras en 2030. 

A los críticos de la oposición les molesta la falta de privacidad. Por dondequiera que ande la gente, el “Big Brother” de la central de vigilancia, observa, detecta y registra. Es simple, en Singapur es muy difícil ver a la policía; la policía y sus cámaras lo están viendo a uno todo el tiempo. Lo sorprendente es que la gente está dispuesta a perder cierta privacidad a cambio de vivir en uno de los tres países más seguros del mundo. Y mientras cumplan con la ley y los reglamentos, todos estarán felices. 

Las cámaras estarán en los techos de los edificios residenciales, en los semáforos, en las tiendas, en los restaurantes, en los estacionamientos públicos. Desde que se instalaron las primeras cámaras en 2012, han ayudado a resolver 5,000 casos. Por ejemplo, el daño que hacían los agiotistas en la propiedad de gente que no les pagaba, se redujo en 67%. El robo de autos se redujo en 65%, desde 690 casos en 2015 a 239 el año pasado. Las cámaras se han instalado progresivamente y también han ayudado a encontrar personas extraviadas y a reducir los robos a casas a un mínimo. 

El ministro de Asuntos Domésticos, K. Shanmugam,  describió el resultado de la instalación de cámaras como un cambio total del juego: ayudaron a resolver 4,900 casos. 

Poner cámaras hasta donde tope debe ser una prioridad inmediata. En semáforos, en postes de la nueva iluminación, en estacionamientos, hospitales, centros comerciales, empresas y, por qué no, en todas las entradas de las colonias que cuentan con seguridad privada. Todas conectadas al C4 o C5. Todas con ciertas características de inteligencia artificial y algunas con reconocimiento facial, como las tienen en Shanghái. La tecnología ya tiene la capacidad de reportar automáticamente escenas de conflictos, personas armadas o situaciones de accidentes. 

Otro método para ver arriba del horizonte son los drones especializados para vigilancia. Algunos están anclados al suelo con alturas de hasta 100 metros y su cobertura es enorme. En Los Ángeles han elevado la productividad de la inversión con más drones y menos helicópteros, que son muy pero muy caros de operar. ¿De dónde podría venir el dinero para la inversión? (Continuará)

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