Opinión

Horror al cajero

El lugar más temible en México ya no son las cantinas por la noche ni los callejones oscuros o las colonias de la periferia. Donde se acelera el corazón, comienza el sudor en la frente y se revisa alrededor para ver si hay alguien que amenaza, son los cajeros automáticos.

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Por: Enrique Gómez Orozco

El lugar más temible en México ya no son las cantinas por la noche ni los callejones oscuros o las colonias de la periferia. Donde se acelera el corazón, comienza el sudor en la frente y se revisa alrededor para ver si hay alguien que amenaza, son los cajeros automáticos.

Así lo dice el Inegi que publica su informe sobre la percepción de inseguridad en el país. En el pasado trimestre, el 72.9% de los ciudadanos mayores de 18 años no se sienten seguros en su ciudad.

La cifra había descendido desde su máximo histórico en marzo de 2018 pero subió de nuevo en el último trimestre del año pasado. Lo interesante es que en la geografía nacional hay ciudades muy tranquilas como Mérida y San Pedro Garza García, N.L., donde cuatro de cada cinco ciudadanos se sienten seguros.

En nuestro estado es al revés: cuatro de cada cinco ciudadanos se sienten inseguros. Incluso en Guanajuato capital, donde antes era un paraíso de tranquilidad, la sensación de inseguridad llega al 83% de los habitantes.
Los datos revelan que las mujeres se sienten más inseguras. Hay una distancia de 10 puntos.

Hay ciudades más tranquilas que las urbes dentro de un mismo estado. En Guadalajara 82 de cada 100 ciudadanos se sienten inseguros, en Puerto Vallarta sólo 34.

Los poblanos son los que rompen el récord con el 93% de inseguros. Hace cuatro años, cuando todavía gobernaba Rafael Moreno Valle, Puebla era un oasis de tranquilidad.

Las ciudades tienen remedio igual que los estados. Así lo demuestran los números de Coahuila. En Saltillo más dos tercios de la población dicen estar seguros y en La Laguna, donde la economía se hundió hace unos años por las guerras entre carteles, ahora la mitad de los ciudadanos dicen sentirse seguros.

En la CDMX hay municipios que suben y bajan vertiginosamente. Mucho depende de la calidad de sus autoridades. En Cuajimalpa y Benito Juárez hay más tranquilidad que en Iztapalapa.

El Inegi hace aportaciones mensuales de percepción ciudadana que iluminan la realidad nacional, incluso la esperanza o desesperanza. Cito los números precisos del propio instituto:

En diciembre de 2019, 33.6% de la población de 18 años y más, residente en las ciudades de interés, consideró que en los próximos 12 meses la situación de la delincuencia en su ciudad seguirá igual de mal. Por otra parte, 28.9% de la población refiere que la situación empeorará en los próximos 12 meses, lo que representa un cambio estadísticamente significativo de 9.9 y 2.5 puntos porcentuales respecto de diciembre de 2018 y septiembre de 2019, respectivamente”.

Cualquier indicador palidece en importancia contra la inseguridad que vivimos. Hay estados que urge pacificar como Guanajuato. Ciudades y regiones que llevan muchos años de violencia como Acapulco y algunas más que se recuperan como La Laguna. Incluso Tamaulipas tiene ciudades tranquilas como Tampico.

Mérida y San Pedro Garza García son más seguras que Chicago o algunos condados de Miami. En Yucatán por cultura y tradición; en Nuevo León porque San Pedro es el municipio más rico del país y de Latinoamérica. Cuenta con mayor presupuesto por habitante que cualquier otro del país.

Bendito Inegi al que le respetaron su autonomía en salarios. Así podrá seguir informando bajo la luz de la ciencia estadística y no de “otros datos”.

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