Identidad

Como los fantasmas de Juan Rulfo, muchos habitantes carecen de lo más elemental: el derecho a la identidad.

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Por: Juan Villoro

Como los fantasmas de Juan Rulfo, muchos habitantes carecen de lo más elemental: el derecho a la identidad.

El lunes 14 de junio, la página caminoalandar.org dio a conocer un comunicado de las comunidades zapatistas en el que relataban sus extenuantes problemas para obtener pasaportes. Su objetivo es acompañar la Travesía por la Vida iniciada por los siete zapatistas que cruzaron el océano en un barco de vela y desembarcan en Galicia en estos días. El viaje ocurre a 500 años de la caída de Tenochtitlan, pero no tiene un sentido revanchista. Su objetivo no es reclamar lo perdido sino establecer un diálogo en la diferencia para lograr algo más importante que un reacomodo de agravios.

De acuerdo con la ONU, si el cambio climático no se revierte, la vida humana comenzará a ser inviable a partir de 2040. Recuperar el equilibrio con la naturaleza es una tarea que sólo se puede hacer con el apoyo de quienes han tenido un trato milenario con la tierra, pero han sido víctimas del despojo en favor de proyectos extractivistas. La Gira por la Vida es una apuesta por la supervivencia en la diversidad. Los zapatistas y el Congreso Nacional Indígena aspiran a intercambiar ideas con colectivos europeos que han logrado frenar despropósitos desarrollistas. La meta no es lograr una "reserva natural" para lo indígena (un parque temático de la antropología), sino defender la biodiversidad, lo cual es tarea de todos, por complicados o distintos que seamos: "Un mundo donde quepan muchos mundos".

Aunque cuentan con el apoyo de numerosas organizaciones civiles, los indígenas zapatistas no buscaron un trato privilegiado para obtener pasaportes. Su calvario burocrático puso de manifiesto el racismo y la discriminación de las oficinas de gobierno. Al ver una credencial del INE, un empleado comentó: "Eso sólo sirve para votar". En las ventanillas del país, los documentos tienen valor discrecional.

Después de meses de ires y venires, la situación del lunes era la siguiente: 457 personas no habían podido sacar acta de nacimiento (a pesar de presentar fes de bautizo y constancias municipales) y 38 habían sido rechazadas en la ventanilla de pasaportes por tener "actas extemporáneas" (la expresión se refiere a quienes tramitan su acta años después del nacimiento, algo común en el campo, donde el registro civil más cercano queda muy lejos).

Dos personas se presentaron en la alcaldía de Coyoacán y 36 en Comitán, Chiapas. Al revisar sus papeles, más de un empleado de Relaciones Exteriores dijo: "demuéstrame que no eres guatemalteco". La frase confirma un prejuicio atávico y alude a una circunstancia actual. Los gobiernos de López Obrador y Trump acordaron un peculiar canje político. Trump amenazó con subir en diez por ciento los aranceles a los productos mexicanos y aceptó retirarlo a cambio de que México se hiciera cargo de frenar la ola de migrantes a Estados Unidos. El acuerdo brindó un respiro a la economía, pero convirtió al país en zona de contención y a la Guardia Nacional en patrulla fronteriza. El maltrato a los indígenas del sureste no es ajeno a esta circunstancia.

La noticia de caminoalandar.org se convirtió en trending topic, el periódico La Jornada le concedió su portada, el Presidente abordó el asunto en su conferencia mañanera y se comprometió a resolverlo. En unas horas, Relaciones Exteriores destrabó los obstáculos para los dos pasaportes que se tramitaban en Coyoacán (confirmando que hubo dolo previo) y revisó los 36 casos pendientes en Comitán. Por su parte, la Secretaría de Gobernación se dispuso a regularizar a las casi 500 personas a las que se les negaba el derecho a la identidad. Obviamente, esta veloz respuesta sólo tendrá sentido cuando concluyan los trámites.

El racismo no es una política manifiesta del Estado mexicano, pero su solución debe serlo.

¿Qué sucede con los miles de casos que no tienen cobertura mediática? Alejandro Encinas, subsecretario de Gobernación, trabaja en la creación de una Cédula Única de Identidad que permita que cualquier mexicano acredite su existencia. Si eso se logra, será un avance histórico.

Por ahora México es tierra de fantasmas. El sábado se cumplen cien años de la muerte de López Velarde y resulta imposible exclamar con él: "la Patria es impecable y diamantina".

El poeta tendrá razón cuando cualquier persona nacida en este país pueda demostrar que existe.

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