Opinión

Imposible engañar a todos, todo el tiempo

A Donald Trump lo echará del cargo el “pueblo sabio”. Ahora sí parece que las encuestas y la voluntad de votar de los norteamericanos coinciden.

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Por: Enrique Gómez Orozco

A Donald Trump lo echará del cargo el “pueblo sabio”. Ahora sí parece que las encuestas y la voluntad de votar de los norteamericanos coinciden. Para fortuna nuestra lo pondrán en el basurero de la historia, en el lugar que le corresponde a los gobernantes mentirosos y peleoneros. 

Joe Biden traerá de nuevo a la Casa Blanca la sensatez perdida. Regresará la respetabilidad al cargo más poderoso del mundo. Con ello esperamos cuatro años de armonía política con nuestro vecino. No porque los demócratas sean más blandos o dejen de tener el “gran garrote” a la mano, sino porque su racionalidad será mucho mayor y su racismo, menor. 

Hace justo 4 años tuve el error de pronosticar el triunfo de Hilary Clinton. Muchos nos equivocamos al leer las encuestas que la ponían al frente. Trump perdió el voto popular pero ganó por el extraño arreglo de cuentas por estado. 

México comenzó a sufrir agresiones verbales permanentes y amenazas continuas. Según Trump, construiría un muro con nuestro dinero, desmantelaría el TLC y acabaría con la inmigración.  El primer golpe real fue una devaluación. El dólar subía de 18.50 a 21.90 Los buenos oficios de Luis Videgaray aminoraron la tempestad aunque la incertidumbre permaneció todo el tiempo. 

Ahora parece que Trump está derrotado. Su peor enemigo fue él mismo por la forma errática y equivocada de liderar la guerra contra el Covid. Frente al gran reto, falló. El presidente norteamericano tiene la mala costumbre de echar la culpa a otros y luego, desdeñar la realidad. Califica al Dr. Anthony Fauci, su zar anti Covid, de ser un “idiota”. 

Cuando un líder denigra de esa forma a sus colaboradores es que ha perdido la cabeza. Uno de los fenómenos comunes a los hombres y mujeres pequeños cuando llegan al poder es distorsionar la realidad. Simplemente la niegan porque así les conviene o creen que así obtendrán beneficio. Falso. Abraham Lincoln, uno de los más grandes políticos sabía que no se puede engañar a todos todo el tiempo. 

Para Estados Unidos resulta una vergüenza ser la potencia más grande del mundo, la nación que sería “grande nuevamente” -según palabras de la campaña de Donald Trump-,  y encontrarse al final del periodo presidencial como el país más afectado. Muchos territorios pobres como Vietnam le dieron lecciones, y China, el más grande, vuelve al crecimiento mientras Trump insulta al gabinete porque no han podido controlar la epidemia. 

Su narrativa queda grabada. El Covid-19 según decía, “era una gripa que se iría con el calor del verano, no tenía importancia”. El golpe seco a la economía y la primera visión catastrófica de la epidemia en Nueva York cambió todo. Trump ya no podía mentir con la impunidad que lo había hecho los años anteriores. 

Si pudiéramos describir su estilo de gobernar, lo encuadraríamos en dos palabras: pleitos y mentiras. Su beligerancia la enfocó a cualquiera que lo criticara. La prensa se convirtió en “el enemigo del pueblo”. Arremetió contra China y la Unión Europea, contra México y Canadá; hasta tuvo la peregrina idea de querer expandir su territorio hasta Groenlandia, territorio danés. Para el mundo la pesadilla terminará en 11 días.  

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