Opinión

Imposible escapar del neoliberalismo

Si alguna duda tiene un despistado aplaudidor de la nueva administración sobre el neoliberalismo, sólo debe ver con calma la última emisión de bonos de Pemex. 

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Por: Enrique Gómez Orozco

Si alguna duda tiene un despistado aplaudidor de la nueva administración sobre el neoliberalismo, sólo debe ver con calma la última emisión de bonos de Pemex

Para darle la vuelta a la deuda de corto plazo, Pemex emitió papeles a 30 años con una tasa de 7.7%, justo tres veces más de lo que pagan los bonos del Tesoro Norteamericano. Los inversionistas querían cinco veces más de los 7,500 millones de dólares colocados. El apetito por el alto rendimiento en un mundo de tasas a la baja facilitó la venta de nueva deuda a largo plazo. 

Quienes invirtieron en el papel de la empresa paraestatal tienen bien seguro su dinero y sus ganancias porque el Estado Mexicano nunca dejaría de pagar esos préstamos. Fallar sería el caos para el país, siempre podrá convertirlos en deuda soberana, si Pemex se va a pique. 

Ningún país escapa al libre mercado internacional de deuda. Argentina va de ‘default' en ‘default’ con graves consecuencias para su economía. 

Repudiar a los acreedores unilateralmente tiene efectos devastadores. En situaciones extremas aceptan quitas o alargan plazos pero los deudores lo pagarán con el cierre del crédito o el encarecimiento del crédito futuro. Argentina paga 22% más (2200 puntos base) por su deuda en dólares. Una locura. 

Por fortuna México siempre cumple a pesar de las arengas de izquierda en contra del Fondo Monetario Internacional o el Banco Mundial o cualquier otra ocurrencia. El negocio para los compradores de bonos puede ser extraordinario si consiguen dinero a tasa de mercado internacional. Pueden ganar un 3 o 4% anual sin poner un dólar de su bolsa. Ese diferencial lo llaman riesgo, pero está tan bien calculado que los prestamistas querían cinco veces más de la oferta de Pemex. 

Por más retórica antineoliberal del Gobierno, Pemex se ajusta a las reglas del mercado. Por fortuna entraremos al T-MEC sin problema. Ayer Nancy Pelosi, la líder del Partido Demócrata en el Congreso Norteamericano, reiteró la afirmación de Peter Navarro, el asesor comercial de Trump

Si esto se cumple tendremos un fortalecimiento del peso, mayor tranquilidad en los mercados y mejores tasas de interés para el futuro. 

El T-MEC es una afirmación neoliberal, donde abrimos fronteras, quitamos aranceles y fortalecemos a Norteamérica. Por eso ni pío dicen los demócratas y van con Trump en el acuerdo renovado. Para todos quienes están espantados con las erráticas medidas económicas de la actual administración, basta saber que el futuro del país está en las exportaciones. Hoy llegan al 35% del PIB y seguirán subiendo. 

México se pliega al mercado internacional de capitales y hará lo imposible por no perder su grado de inversión. Decir y pregonar en una campaña es fácil; el encuentro con la realidad económica y sus restricciones hace cambiar a cualquier administración pública deseosa de retomar el crecimiento, tener recursos para el desarrollo y proteger la seguridad perdida. 

Si nos saliéramos del neoliberalismo (economía de libre mercado) ni pagaríamos bonos, ni abriríamos las puertas al T-MEC ni aceptaríamos las reglas de juego internacional del flujo de capitales. 

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