Opinión

Islas de calor en León

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Por: José Luis Palacios Blanco

Islas de calor en León

Islas de calor en León

Siguen los días de calor, de creciente calor en espera de las lluvias, pues, paulatinamente la temperatura del planeta sigue aumentando. En los países industrializados se comienzan a conocer, a medir, las llamadas “islas de calor” como resultado entre otros, del calentamiento global. Las “islas de calor” no son islas paradisíacas del trópico, sino una situación urbana, de acumulación de calor en las ciudades por las inmensas moles de concreto y demás materiales absorbentes de calor y por cuestiones atmosféricas que se dan en situaciones de estabilidad del aire al quedar éste estacionado.

Existe también en León éste fenómeno, la “isla de calor urbano” (UHI por sus siglas en inglés), pues somos una ciudad construida principalmente con concreto, asfalto, ladrillos y rocas (piedras, cantera, etc.). Debido a que la contaminación atmosférica de León depende en gran medida del perfil de la superficie (alrededor del 60-65% de la superficie leonesa está construida con estos materiales; el resto son cuerpos de agua y áreas verdes), la temperatura en la ciudad de León es mayor que en nuestras zonas suburbanas y rurales. Este efecto es debido también al gran número de habitantes que ya somos y a las emisiones de calor antropogénicas (origen humano, p.e. nuestros calentadores de gas, fábricas, vehículos, etc.).

En León, la temperatura del aire es mayor que en las zonas rurales en 0.5-1ºC de media, y en invierno incluso 1.0-1.5ºC. Las isotérmicas (líneas de mapa que unen los puntos de igual temperatura) que muestran la temperatura de nuestra ciudad, tienen forma de círculo, con valores más bajos (frescos) en los alrededores. Nuestro mapa UHI no es homogéneo y tiene puntos “calientes” que surgen de zonas favorables para su aparición, por ejemplo, el centro (con poca movilidad de aire) y zonas industriales (con grandes fábricas, hornos, calderas de deportivos, entre otros).

Seguramente habrán notado que hay sitios dentro de la ciudad más calurosos que otros. Tendríamos que profundizar más para describir este “mapa de UHI” hecho por la Universidad Meridiano. Hecho al retomar cabos sueltos durante años, con mis estudiantes de energías renovables que toman la materia de “estaciones meteorológicas”, hemos identificado entre 30 y 50 “islas de calor”. Si tienes termómetro en el coche y éste tiene sensibilidad hacia los medios grados, haciendo un recorrido por nuestra “ciudad de los cueros” podemos medir estas variaciones; si subimos a una parte alta o si estamos en áreas abiertas donde corre el viento o hay vegetación, mediremos la baja de temperatura y si por el contrario nos ubicamos en áreas donde hay refracción solar y pocos árboles, notaremos el aumento. Las isotermas corren por la ciudad paralelas a ejes como Las Torres y Torres Landa, se concentran en áreas calurosas expuestas a la radiación y muestran menor temperatura cuando la brisa entra en contacto con cuerpos de agua como en la presa del Palote. 

La intensidad del UHI depende de numerosos elementos y fenómenos meteorológicos, como la velocidad del viento, nubosidad, evapotranspiración. Por eso, el aumento de la velocidad del viento y la nubosidad pueden disminuir la intensidad del UHI, pero lamentablemente el número de días con nubosidad en León ha ido disminuyendo y el número de árboles por habitante sigue siendo el más bajo del País (un cuarto de árbol por cada habitante, en tanto Guadalajara llega a 11). El número de habitantes es un factor decisivo que ha aumentado en León la aparición de las “islas de calor”. En las ciudades como la nuestra, mayor a un millón tenemos la dificultad de la disipación del calor durante las horas nocturnas, cuando las áreas periféricas de León, sobre todo oriente y sur se enfrían notablemente por la falta de acumulación de calor. El centro urbano de León, donde los edificios y el asfalto desprenden por la noche el calor acumulado durante el día, provoca vientos locales desde el exterior hacia el interior.  

En particular los sistemas de refrigeración y aire acondicionado en nuestra ciudad forman parte de un círculo vicioso, ya que generan calor extra y su uso se incrementa con la temperatura. La “isla de calor” es entonces como un efecto invernadero local, pues los gases se encierran en un solo lugar provocando una cápsula de gases que absorbe calor del sol. Esta cápsula de gases solo puede ser rota cuando los vientos que entran a León por el oriente son superiores a 20 km/h, pero si en la superficie hay demasiados edificios de mucha altura el aire será obstruido y la cápsula no se romperá, sin embargo hasta lo más natural puede provocar una cápsula de calor. Nosotros afortunadamente no tenemos montañas en el oriente y en el sur, lo que facilita la circulación de aire.

¿Cómo mitigar las islas de “calor”? hay estrategias como facilitar el cruce de vientos, para plantar árboles en las caras sur de edificios, provocar espejos delgados de agua para generar brisas, en el sembrado de casas en los fraccionamientos para permitir que corra el viento, y el más importante, los techos, pues de contar en la ciudad con techos verdes como estrategia de nuestra ciudad, podríamos reducir el impacto de las “islas de calor”. Esta semana daré gratuitamente un taller para enseñar cómo hacen techos y muros verdes. Todo depende de nosotros.
 

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