Juegos peligrosos

 Ante la situación que padece México, el porcentaje de población en estado de pobreza extrema aumentó de 7% a 8.5%, es decir un aumento de 8.7 a 10.8 millones de personas en dos años; según datos del Coneval del 2021 son 2.1 millones más.

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Por: María de Lourdes Casares de Félix

          Ante la situación que padece México, el porcentaje de población en estado de pobreza extrema aumentó de 7% a 8.5%, es decir un aumento de 8.7 a 10.8 millones de personas en dos años; según datos del Coneval del 2021 son 2.1 millones más.  En este escenario las carencias y necesidades han orillado a muchos mexicanos a tomar caminos riesgosos en el que sus valores y dignidad son avasalladas. 

          En la película coreana “El juego del calamar” se refleja el entorno de miseria en el que viven los habitantes del lugar. El tema es común; el pobre que quiere ser rico de una forma rápida y se ve forzado a participar en juegos donde se pierde la vida si no ganas. Esta serie que ha ganado gran popularidad es una narración   con gran semejanza de la actual realidad mexicana. 

         En la trama se invita a personas con carencias a participar en una competencia para ganar un premio millonario que resolvería todos sus problemas. Estas ven la posibilidad de hacerse de mayores recursos con más rapidez que si tuvieran un trabajo formal y honesto. Se presentan distintas situaciones de pobreza que pudieran acontecer en nuestro propio país.  Personas hundidas en la pobreza como la de un hijo con una madre enferma cuya operación no puede costear, un individuo que no puede mantener a su familia por no haber recibido su salario porque su jefe es un bribón, alguien que ya ha tenido problemas con la justicia y no encuentra un lugar en la sociedad donde pueda encontrar un trabajo digno, una chica joven sin respaldo familiar que tiene la responsabilidad de su hermano pequeño. La gran necesidad económica es el común denominador de las y los participantes. La competencia les obligará a sacar su parte más oscura para poder sobrevivir. No imaginan el peligro al que serán expuestos y con una alta probabilidad de encontrar la muerte. 

        ¿Algún parecido con la realidad que vemos hoy en el país? Es una situación análoga a la de muchos mexicanos en la que la pobreza y falta de oportunidades es lo que ha movido a muchos jóvenes a sumarse a las filas del narcotráfico. Ahí supuestamente encontraran el premio mayor a costa del riesgo de morir. Cierto que hay muchos casos de reclutamiento forzoso, pero otros ven en estos grupos delictivos un empleo que les permite comer, aunque se encuentren en un ambiente peligroso. Es un medio que puede satisfacer sus necesidades más apremiantes. Vencen el miedo porque es la alternativa más viable que conocen y que se les ofrece. 

         Se piensa que si la juventud tiene valores y estudia no caerá en estas redes por voluntad propia. Pero la realidad es que, si su situación es precaria, pueden fácilmente quedar incorporados a un cártel. Este es un gran foco rojo que debe ser atendido y proporcionar oportunidades y opciones laborales que impidan entrarle al temible y peligroso juego del calamar mexicano.  

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