La forma digna

"Si das pescado a un hombre hambriento, lo nutres durante una jornada. Si le enseñas a pescar, lo nutrirás toda su vida".

Atribuido a Lao Tse y a otros.

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Por: Sergio Sarmiento

La combinación de mayores precios y menores ingresos lleva, inevitablemente, a una mayor pobreza. Lo estamos viviendo en México. Ayer el Inegi reportó para julio un alza anual de 5.8% en los precios al consumidor y de 6.4% en los precios al productor, muy por arriba del objetivo de 3% del Banco de México. Por otra parte, según la Encuesta Nacional de Ingreso y Gasto de los Hogares, el ingreso promedio de las familias mexicanas bajó 5.8% y el de los trabajadores 10.7% entre 2018 y 2020. Esto explica el incremento de la pobreza, de 41.9 a 43.9% de la población, y de la pobreza extrema, de 7 a 8.5%, que ha registrado el Coneval en este periodo. 

Son cifras muy negativas para cualquier gobierno, pero más para uno que prometió gobernar primero para los pobres. Es verdad que la pandemia ha afectado a México, como a tantos países, pero nuestro deterioro empezó antes y está durando más. 

El régimen supone que la mejor política social es repartir dinero de manera directa a los necesitados, lo cual no es mala idea: es la política social que impulsaba Milton Friedman, el economista liberal que ganó el Premio Nobel de economía de 1976. Al mismo tiempo, sin embargo, el Gobierno ha destruido proyectos de inversión que han dejado a miles en la calle. Por eso la inversión productiva empezó a caer antes de la pandemia. Y sin inversión, no puede haber creación de empleos ni reducción de pobreza. 

La lenta disminución de la pobreza en México fue cuestionada durante décadas, y con razón, por la izquierda. Con un crecimiento económico de solo 2% al año era imposible reducirla. Por eso el 26 de junio de 2013 la entonces secretaria de desarrollo social, Rosario Robles, declaró: "A pesar de que los recursos invertidos en el Programa [Oportunidades] en los últimos 12 años no tienen precedentes, ni tampoco el tamaño de la población beneficiaria, es un hecho, y lo dice Coneval, que la pobreza ha aumentado". El 26 de marzo de 2015 señaló la importancia de generar empleos: "Esa es la forma digna de salir de la pobreza". 

El actual Gobierno tiene otros datos. El 29 de marzo de 2019 el presidente López Obrador tildó de neoliberal la vieja idea de que hay que enseñar a los pobres a pescar en lugar de regarles pescado. Comparó a los pobres con "animalitos" o "mascotas" a los que "se les tiene que dar su alimento". Repitió esta comparación el 28 de septiembre de 2020: "El dueño, el que quiere a ese animal, lo protege y le da de comer. ¿Por qué a los seres humanos no?".

La idea de que basta repartir dinero para rescatar a la gente de la pobreza, sin embargo, no ha tenido buenos resultados. Quizá las dádivas del gobierno sean muy generosas, y ayuden a comprar votos, pero no han reducido la pobreza. Al contrario, algunos servicios públicos se han deteriorado de forma dramática. El número de familias sin acceso a servicios de salud, por ejemplo, subió de 16.2%en 2018 a 28.2% en 2020, según el Coneval. No solo no hemos alcanzado a Dinamarca, sino que hemos sufrido un retroceso mayúsculo en salud. 

Coincido con el presidente López Obrador cuando dice que "El objetivo principal del Gobierno es acabar con la pobreza"; pero no es un problema de buena voluntad, sino de aplicar políticas públicas que realmente combatan la pobreza. Y para eso funciona mejor el trabajo que la caridad. 

400 pesos

 

Es terrible el caso de José Eduardo Ravelo, el joven violado por policías de Mérida que falleció a causa de sus lesiones. El hecho mismo es deplorable, pero también que no se le haya brindado atención en un hospital público porque su madre no pudo pagar 400 pesos para una radiografía. No, esto no es Dinamarca.

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