La glorieta de la salud

Las glorietas, esos espacios que en León forman parte de la cotidianidad del medio millón de automovilistas, en teoría, están en desuso, pero en la práctica, siguen siendo una solución para la complicada red de vialidades de este hermoso terruño.

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Por: José Luis Palacios Blanco

Las glorietas, esos espacios que en León forman parte de la cotidianidad del medio millón de automovilistas, en teoría, están en desuso, pero en la práctica, siguen siendo una solución para la complicada red de vialidades de este hermoso terruño. Debemos tener unas 100 glorietas en la mancha urbana y en ellas encontramos árboles, bancas, planchas de concreto, contenedores de basura, postes, pero en menos de 10 tenemos monumentos, kioskos, estatuas, esculturas, arte, en resumen, algo que mejore la imagen urbana y que, además, nos ayude a construir cultura y valores.

En este caminar ciudadano, encontré una joya de glorieta que está también abandonada y vandalizada y que es un ejemplo de descuido ciudadano y gubernamental: la glorieta de Mariano Escobedo con República de Chile, que fue originalmente el núcleo de un diseño extraño circular que es la colonia Loma Bonita y que propuse rescatar a la Directora de Desarrollo Urbano como una posibilidad de permiso para que los ciudadanos pudiéramos allí, levantar una escultura que reconociera a los trabajadores de la salud que se rifan la vida durante la pandemia COVID 19.

Siempre es necesario reconocer a una de las tres figuras claves en la vida comunitaria de México, junto al cura y al profesor: el médico y que este 23 de octubre celebran su día. Y si medimos el reconocimiento a las profesiones, la enfermería y la medicina están en el primer lugar junto a la de profesor, de acuerdo a sondeos de opinión que son públicos. La principal razón sin duda, es que el profesional de la salud participa en la conservación del activo principal, el único real que tenemos, que es la vida. He convivido los últimos años en la formación de directivos de instituciones de salud y cada día les admiro más.  He podido conocer de sus motivos internos para cursar una licenciatura con tantas exigencias y con tantos sacrificios y que sufren las carencias del sistema de salud público. Contra lo que pudiera pensarse, hacen falta médicos en México.

El número de médicos de acuerdo a la encuesta ENOE (Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo) por cada mil habitantes es apenas de 1.9.  En México hay 277 mil médicos y en Guanajuato alrededor de 11,000 y en León, casi cinco mil. La densidad de médicos en una población es un importante indicador de los recursos humanos en atención a la salud y puede ser clave para generar industrias nuevas como el turismo de salud y el wellness (bienestar). Y lamentablemente, fuimos el País con mayor tasa de decesos de trabajadores de la salud por COVID 19 en todo el mundo.

Además, los médicos están rodeados de presiones: la primera es curar. Le siguen la falta de recursos como equipamiento y medicamentos que tienen en el IMSS y el ISSTE (exentando a la Secretaría de Salud de Guanajuato, rankeada como la mejor de los 32 estados del País). Esto inicia en edades tempranas, pues las condiciones en las que realizan su internado noveles médicos, son reducidas. Se le suman las presiones de los pacientes y sus familiares y, sobre todo, los mismos riesgos que tiene la profesión médica por diagnosticar, intervenir y recetar adecuadamente, pues como ellos mismos dicen: “somos médicos, no dioses”. Es una profesión sin horarios fijos, pues vecinos, transeúntes y desconocidos, acudimos a ellos cuando tenemos una urgencia, sin considerar horario.

Después de consultar a los colegios de enfermeras, médicos, nutriólogos, es decir, de “alborotar al gallinero”, sumando a Rotarios y al Consejo Coordinador de Colegios Profesionales, coincidieron en que no tenemos un espacio que haga público el reconocimiento a los trabajadores del sector salud sobre su labor titánica durante la pandemia. Ya teníamos todo listo para dignificar esta glorieta de Mariano Escobedo para llamarla ahora “la glorieta de la salud” y con la colaboración de profesionistas y vecinos, para rescatar esta precariedad de descuido, basura y mugre, que hoy es. Solo nos faltaba el permiso con una firma y una simpatía de la Dirección de Desarrollo Urbano. Pero nos mandaron a colocarla en el nuevo libramiento del norte que conecta a Guanajuato. Pos no. Allí no sería visible para alguien. Por eso, esta propuesta ciudadana necia de dignificar y embellecer esas decenas de glorietas con la participación de colonos y en forma temática, paulatinamente, crear valores entre los ciudadanos, para –como la de Mariano Escobedo-, reconocer victorias y hazañas, como la de los médicos, en la “Glorieta de la Salud”. 

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