La remoción de Zaldívar

El artículo 97 de nuestra Carta Magna establece que los ministros de la Suprema Corte deben protestar desempeñar leal y patrióticamente el cargo o que la Nación se lo demande.

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Por: Francisco Martín Moreno

El artículo 97 de nuestra Carta Magna establece que los ministros de la Suprema Corte deben protestar desempeñar leal y patrióticamente el cargo o que la Nación se lo demande, además deja clara constancia en su párrafo quinto, que cada 4 años el pleno elegirá de entre sus miembros al Presidente de la Corte, el cual no podrá ser reelecto para el período inmediato posterior".

No sobra aclarar que los senadores y diputados, entre otros funcionarios, harán lo propio al ejercer un cargo público. Todo lo anterior viene al caso porque el senador Raúl Bolaños, del Partido Verde, incluyó el artículo 13 transitorio de la reforma al Poder Judicial de la Federación, que extiende dos años más el periodo de Arturo Zaldívar como ministro presidente de la Corte. El mismo artículo 97 antes citado establece, insisto, sin lugar a interpretaciones, que el Presidente Ministro no podrá ser reelecto para el período inmediato posterior. En concreto: Zaldívar no podrá ser reelecto ni se podrá extender su presidencia dos años más y menos, mucho menos, porque existe una disposición constitucional expresa que lo prohíbe.

Zaldívar ha evadido declarar con arreglo a argumentos sospechosos insertados dentro del novedosos concepto del "Constitucionalismo Transformador", otra aberración populista indigerible, que un artículo transitorio no puede derogar nuestra Carta Magna. Pudo haber acabado con las suspicacias cuando la iniciativa del Senado fue votada mayoritariamente por los diputados y se convirtió en ley, ya sin esperar a que el Instituto Nacional de la Transparencia impugnara ante la Corte semejante aborto jurídico auspiciado por AMLO.

Zaldívar tuvo las suficientes oportunidades para evitar las sospechas, más aún cuando se hablaba de acuerdos inconfesables con el titular del Poder Ejecutivo, sin embargo, no solo no salió a aclarar su posición jurídica, sino que existen diversos indicios para demostrar que el propio Zaldívar cabildeó con senadores para pedir su voto y extender su propio mandato 2 años más sin ser reelecto, objetivo que también abrazaría López Obrador en 2024, eso sí, sin reelegirse para cumplir, "con todo respeto", con la Constitución.

El artículo 33 del Reglamento Interior de la Suprema Corte de Justicia de la Nación la letra establece: "El Presidente cesará en sus funciones cuando, por causa grave y justificada, lo determine el pleno por mayoría de 8 votos. En dicha votación no participará el presidente".

Existen algunos elementos para justificar las causas graves en contra de Zaldívar, ya que proponer reformas al Poder Judicial compete al Poder Legislativo, además de sus respuestas vagas en torno a la validez del citado transitorio cuando debería haberse deslindado en términos radicales, sin olvidar su mutismo en torno a los ataques de AMLO en contra  de diversos jueces federales, así como la veintena de asuntos críticos pendientes de resolver de la 4T.

AMLO cuenta con 3 ministros nombrados por él y, por lo tanto, al igual que senadores y diputados de Morena, es válido llegar a dos conclusiones: Zaldívar sabe que son 11 ministros y que nunca contará con los 8 votos para removerlo de su cargo como presidente, en la inteligencia que él no vota. Además de lo anterior, para que una norma sea declarada inconstitucional en una acción de inconstitucionalidad, se requieren los mismos 8 votos y si solo 7 de los ministros votaran en contra de la inconstitucionalidad y 3 a favor, el artículo transitorio, insisto, un aborto jurídico, sería válido, con lo cual no solo sería el final del Estado de Derecho en México, sino que pavimentaría la extensión del mandato de López Obrador con consecuencias que escapan a mi imaginación.

Si el artículo 13 transitorio quedara vigente sería conveniente que la nación demandara a los ministros cómplices de la destrucción de nuestro orden jurídico por no haber desempeñado leal y patrióticamente el cargo de ministros. Sería la instancia adecuada para pedirle a Zaldívar la entrega del mallete y de las togas de los ministros que incumplieron su juramento constitucional.

Soñar, aún en la 4T se vale.

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