La sociedad civil en León

León tiene sociedad civil. Pequeña, desorganizada, con poca acción, pero la tiene. La sociedad civil es el colectivo, la diversidad de personas que con categoría de ciudadanos y generalmente de manera colectiva, actuamos para tomar decisiones en el ámbito público que nos conciernen a todos los individuos; estamos situados fuera de las estructuras gubernamentales, de los partidos políticos, de las empresas o de los poderes económicos, y de las instituciones religiosas.

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Por: José Luis Palacios Blanco

León tiene sociedad civil. Pequeña, desorganizada, con poca acción, pero la tiene. La sociedad civil es el colectivo, la diversidad de personas que con categoría de ciudadanos y generalmente de manera colectiva, actuamos para tomar decisiones en el ámbito público que nos conciernen a todos los individuos; estamos situados fuera de las estructuras gubernamentales, de los partidos políticos, de las empresas o de los poderes económicos, y de las instituciones religiosas.

Históricamente, la sociedad civil ha sido en México no solo un contrapeso al poder político y económico, sino también un factor importante de cambio y de exigencia al gobierno. Ha sido despreciada por nuestro Presidente AMLO, quien ve en ella a defensores del neoliberalismo. Y en esto se equivoca el Presidente, pues este País no revienta gracias a la acción de cantidad de organismos de la sociedad civil que atienden problemáticas sociales que no son atendidas por el gobierno.

La sociedad civil es el espacio de vida social organizada que es voluntariamente autogenerada, independiente, autónoma del Estado mexicano y que es limitada solo por el orden legal o por la misma dinámica que se imponen las organizaciones; nos involucra a ciudadanos que actuamos colectivamente en una esfera pública para expresar nuestros intereses, propuestas e ideas, y para intercambiar información construyendo causas comunes. Aunque no contamos con diputados o senadores independientes, ciudadanos, canalizamos ideas a través de espacios presenciales o virtuales cada vez más.

Frente a nosotros, cantidad de políticos y funcionarios públicos afirman que “ellos también siguen siendo sociedad civil”, “ciudadanos” y esto es relativamente cierto, pero lo que es verdad, es que cuando un ciudadano forma parte de un partido político participa en una administración pública, pierde temporalmente la esencia de la sociedad civil: su independencia. Y esto es inobjetable, porque al formar parte de intereses de grupo, deja de lado el pensar colectivo para cuidar los del grupo.

En nuestro terruño, operan alrededor de 300 organismos de la sociedad civil. La cantidad es muy reducida si la relacionamos con el número de habitantes y, sobre todo, del tamaño del desafío que tenemos enfrente en cuestiones de pobreza, niñez, medio ambiente, derechos humanos, salud e inseguridad. Muchas de estas organizaciones forman parte de consorcios empresariales y pocas han surgido y se mantienen solo por los aportes ciudadanos y deben buscar venta de sus servicios y subsidios gubernamentales.

En la medida en que la sociedad civil incremente su organización y se aglutine alrededor de causas comunes, el poder tendrá contrapesos y exigencias. La sociedad leonesa es generosa y solidaria, pero no ha encontrado canales de expresión y organización. La ausencia de movimientos en redes sociales, de manifestaciones públicas, huelgas laborales, de candidaturas independientes, son expresiones de esta carencia. Actualmente no tenemos síndicos, regidores o diputados querepresenten a la sociedad civil organizada, pues forman parte de partidos o ascienden por medio de cámaras empresariales o grupos religiosos.

Jalisco a diferencia de Querétaro, Aguascalientes y Guanajuato, germinaron ideas ciudadanas alrededor de causas ambientales, de minorías, de candidaturas independientes y representan una expresión fresca, nueva, de cómo en la alternancia política y en las fórmulas de participación, dieron una sorpresa enorme –con todos los riesgos que conlleva-, al elegir ser gobernados por un partido político emergente como Movimiento Ciudadano. Las recientes candidaturas de jóvenes a la Alcaldía de nuestra ciudad e incluso la victoria de una mujer como Alcaldesa, comienzan a ser reflejo de la diversidad que tiene León por fenómenos generacionales y migratorios y que, de encontrar una causa común, podría desatar esa fuerza social que tiene nuestra sociedad, como aquella que el 2 de enero de 1946 salió a las calles en un auténtico movimiento ciudadano como lo fue la Unión Cívica Leonesa, expresión de la sociedad civil.

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