La última traición del PRI

La iniciativa de Ley que pretende centralizar y estatizar el control de la producción eléctrica pone al PRI en un dilema según López Obrador.

Avatar del

Por: Enrique Gómez Orozco

La iniciativa de Ley que pretende centralizar y estatizar el control de la producción eléctrica pone al PRI en un dilema según López Obrador. O se va a la izquierda estilo Lázaro Cárdenas de hace 80 años o decide ir a la política neoliberal de Carlos Salinas de Gortari. El Presidente quiere que regrese al pasado estatista. La realidad lo impide tanto a Morena como al PRI.

Si el PRI decidiera apoyar un cambio constitucional donde la CFE recupere el monopolio del control eléctrico en el país, terminaría electrocutado y es muy probable que se extinguiera como partido. Sería una fusión con Morena. Sabemos que la mayoría de los líderes de Morena provienen del PRI comenzando por el propio López Obrador. Conocen todos los trucos y las mañas del ex partidazo. 

La amenaza para apoyar la ley tiene amarrados a los líderes priístas y sus fortunas no declaradas. Viven atrapados en su historia de corrupción. Ni “Alito” Moreno, ni el presidente del CEN, Rubén Moreira, líder en el Congreso o Miguel Ángel Osorio Chong aguantarían el embate de la Unidad de Inteligencia Financiera. 

El problema para la llamada 4T es que el país no puede regresar al pasado sin ocasionar serios daños a la economía, a la estructura productiva del país y al erario público. El camino que decidió seguir Carlos Salinas de Gortari y sus sucesores fue ampliar las libertades de los ciudadanos para producir. Redujo la intervención estatal en donde no tenía sentido: la banca, las telecomunicaciones, el campo con el ejido o la aviación. El presidente Salinas fue el gran transformador del país y “eso calienta”.

Su visión global convirtió a México en el mayor exportador de Latinoamérica y el principal socio comercial de Estados Unidos junto a Canadá, incluso superando a China. Ernesto Zedillo, Vicente Fox, Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto profundizaron la visión de Salinas. López Obrador quiere borrar del mapa lo más que pueda de esa estrategia y necesita al PRI para cambiar la Constitución y regresar al estatismo anterior a Salinas. 

El PRI luchó con éxito en las pasadas elecciones para impedir la mayoría absoluta de Morena, para detener la destrucción de las instituciones y las reformas que se crearon en el sexenio pasado. Junto al PAN y al PRD contuvo la marcha de la 4T. Va X México podría seguir adelante empujando al país hacia un futuro moderno, globalizado y acorde a los cambios radicales del mundo para enfrentar el cambio climático. Si el PRI traiciona a millones de votantes para salvar el pescuezo de unos cuantos, estará firmando su acta de defunción. 

Su silencio ante la propuesta de Morena es causa de sospecha. El PRI no estará muerto si interpreta bien el signo de los tiempos. La clase media insultada; los científicos y académicos acosados; las mujeres despreciadas, todos son mexicanos en busca de líderes que los representen ante el embate desde el Gobierno. No todos están afiliados al PAN o al PRD. Hay una enorme franja de liberales que no comulgan con el autoritarismo y el neo presidencialismo. Ese sector racional de la oposición podría apoyar al PRI en las próximas elecciones si no los traiciona. 

Si acceden a la contrarreforma eléctrica y se someten, habrían perdido su razón de existir. Sería su última traición al pueblo de México. 

Opinión

Opinión en tu buzón

Deja tu correo y recibe gratis las columnas editoriales de AM, de lunes a domingo

8am
En esta nota:

Y tú, ¿qué opinas?