Opinión

Las buenas opiniones sustentan el éxito de un gobierno

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Por: Alejandro Pohls Hernández

Bien por el gobernador Diego Sinhue, decidió que ya era tiempo de poner orden en la zona caliente del huachicol, donde el crimen y la extorsión, con nombres y apellidos, habían sentado sus reales. Probablemente, la gota que derramó el vaso fue el video que se hizo viral en redes, una ejecución múltiple en Valle de Santiago. 

“Es muy importante decir que hacía mucho tiempo no entraba la autoridad a Santa Rosa, Villagrán. ¡Hoy estamos dentro!”, dice el Gobernador. 

El video fue un reto abierto al gobierno de Diego para medir sus tamaños. Al ex gobernador Miguel Márquez le tomaron muy bien la medida, que fue evidenciada de manera grotesca al aparecer el montón de pendientes y omisiones que dejó, en materia de seguridad, a lo largo y ancho de Guanajuato.

El Gobierno de Diego, con voluntad política, decisión y coraje, rescató del crimen organizado la comunidad de Santa Rosa de Lima. Fue definitiva la intervención de fuerzas federales y estatales, se hicieron cateos, hubo detenidos, decomiso de vehículos robados, armas, se aseguraron camiones para el robo de gasolina y la liberación de seis secuestrados, entre otros, según informaron.

Lo anterior generó bloqueos carreteros, carros robados e incendiados en la carretera de Celaya-Querétaro, Juventino Rosas, Villagrán… En esa zona, la inseguridad ya había rebasado a la imaginación, de tal manera que el Gobernador anunció que establecerá una base permanente de Fuerzas de seguridad y el Instituto de Seguridad, porque “Llegamos para quedarnos”, declaró el Gobernador.

A la vez, la Fiscalía está investigando a algunos alcaldes y policías, sobre todo el de Villagrán, por su rechazo al operativo reciente y con familiares en el círculo rojo de la delincuencia.

También, se está trabajando para que las Policías sean mejor remuneradas, dignificadas, hagan los exámenes de control y tener así certeza que sirvan a los ciudadanos y no a delincuentes… Es decir, ahora se está haciendo lo que debería haberse hecho hace mucho tiempo. 

Los guanajuatenses han sido presa de la delincuencia, son agredidos, vejados, despojados y robados de manera vil. Las historias de terror se escuchan por docenas día con día, gentes conocidas y otras no, pero todos seres humanos, cuyas agresiones y muertes pesan e indignan; una pérdida debería ser mucho e indignarnos. La delincuencia depreda el medio social y arrasa con todo. 

El ex Gobernador Miguel Márquez dejó una gran deuda en materia de seguridad. No cumplió con el mandato supremo de los guanajuatenses: proteger a los ciudadanos y sus bienes. Pareciera que la seguridad hubiera sido como el espejismo de la utopía que se alejó cada día más de su gobierno. 

Para muchos gobernadores el cumplimiento de la ley pareciera ser algo opcional, debido a su poca cultura de servicio y la impunidad que cultivan, aparejada al tamaño de sus egos, propios de ególatras. No cualquier persona soporta el poder.  El poder tiende a corromper y el poder absoluto corrompe absolutamente. 

El ciudadano común vive en continua zozobra, la gente de bien está encerrada, entre rejas y con candados, cambiaron su manera de vivir, porque irónicamente los delincuentes son lo que gozan de libertad plena, son los que se sienten seguros en las calles. Actualmente, Guanajuato encabeza las entidades violentas e inseguras del país. 

No hay guanajuatense que no aplauda la reciente decisión del Gobernador y su gente, de rescatar la tierra de nadie en Villagrán y establecer con mano firme el estado de derecho. Pero, este municipio es apenas un girón de tierra de Guanajuato, ¿Cuándo seguirán rescatando el resto de los 45 municipios?  

La inseguridad que vivimos no tiene referencias históricas. Se podría afirmar que la inseguridad deslegitima cualquier acción que emprenda el gobierno, porque habiendo tranquilidad, las demás acciones son complementarias del bienestar. 

Es condición sine qua non que el ciudadano crea en sus autoridades para que las respete; porque, solo de esa manera se atreve a denunciar y coadyuvar con la policía para lograr un entorno seguro. Pero, lo anterior, únicamente se gana con la pulcritud de la administración y el respeto para los ciudadanos. 

El Gobernador debe proyectar la imagen de un gobierno fuerte, con instituciones confiables y creíbles. En política, la percepción es realidad; Así, la opinión pública irá tomando estado según los resultados que ofrezca el Gobernador. 

Declara el Gobernador que: “Es muy importante decir que hacía mucho tiempo no entraba la autoridad a Santa Rosa, Villagrán…”. Pero, ¿cómo permitió Miguel Márquez Márquez que las cosas llegaran al punto de la ignominia? ¿Por qué se cruzó de brazos, acaso no le informaban? 

Todo es muy raro, pero logró colocar al Estado en primer lugar de crímenes y violencia. Algo le pasó a Miguel, porque era considerado uno de los mejores gobernadores, carismático, con aire campirano; pero, antes de que cantara tres veces el gallo, la impunidad y la delincuencia derrumbaban su prestigio, resultó ser un ídolo con pies de barro.

En mi columna dominical, llegué a ser elogioso del ex gobernador Miguel Márquez. Me parecía un líder con principios éticos y hasta llegué a pensar que trascendería en la Historia y se marmolizaría en la memoria del tiempo. Pero me equivoqué, a los políticos se les debe considerar por sus dichos y juzgar por sus hechos. 
Muy bien Diego y Luis Ernesto Ayala, Carlos Zamarripa, Álvar Cabeza de Vaca y fuerzas federales, que trabajaron para recuperar con éxito la tranquilidad en Villagrán y sus alrededores.  

La buena reputación del gobernante debe de abonarse a diario, desde el primer día, hasta el último minuto del mandato. En la difícil tarea de gobernar, sólo logran el éxito aquellos que son capaces de influir en los otros para cambiar y así mejorar. El éxito de un gobierno se sustenta en las buenas opiniones.

Y tú, ¿qué opinas?