Opinión

Las primeras vacunas

¿Hoy, cuánto estaría usted dispuesto a pagar por una vacuna efectiva y segura que lo defendiera del Covid-19?

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Por: Enrique Gómez Orozco

¿Hoy, cuánto estaría usted dispuesto a pagar por una vacuna efectiva y segura que lo defendiera del Covid-19?

En agosto llega la noticia de Rusia: hay una vacuna nueva llamada  “Sputnik-V” que se aplica a miles. Los críticos lo tomaron con calma y dudas porque presuntamente los laboratorios de ese país habían saltado una fase de prueba.

Luego vino la descorazonadora noticia de un enfermo grave en las pruebas de AstraZeneca, el laboratorio con el que cuenta México para surtirse. Con la ayuda de la fundación de Carlos Slim aseguraron un lugar en la lista de espera y recursos para apoyar la vacunación masiva en el país. El domingo publicamos que el escollo estaba salvado y seguirán las pruebas.

En otra nota, en China dicen tener la medicina lista y haber iniciado la inoculación también en cientos de miles de ciudadanos. A pesar de ser el origen de la pandemia, China contuvo con éxito la letalidad del virus y sólo unas 4,734 personas habrían muerto por la infección. Tenemos dos países con remedio en mano.

Detrás del impulso en la investigación científica hay dos fuerzas: los gobiernos invierten en el desarrollo de la vacuna porque es un imperativo de salud pública, y muchos laboratorios ven una oportunidad de bonanza económica como nunca habían tenido desde el Prozac, las estatinas o el Viagra.

Si alguien trajera desde China o Rusia la vacuna al mercado negro de América, los comerciantes podrían obtener una fortuna inmediata. Por mil pesos habría decenas de miles que buscarían vacunarse ya. Las autoridades sanitarias como la Cofepris o las secretarías de Salud y de Hacienda, ¿tratarían de incautar las vacunas?

Ya vimos cómo funcionan los mercados con las medicinas y los falsos remedios. Cuando inició la infección, la Ivermectina triplicó su valor y los cubrebocas de calidad se vendían hasta en 290 pesos, no obstante su precio anterior apenas llegaba a los 40. La escasez de ventiladores cuadruplicó su precio. Las adquisiciones en directo corrompieron a los compradores de algunas dependencias. El Seguro Social en Hidalgo ya había adquirido más de 30 millones de pesos en ventiladores a los hijos de Bartlett cuando para Guanajuato habían tenido un precio de 7 millones.

Después de la Segunda Guerra Mundial se filmó una película que nos recuerda la situación actual. “El Tercer Hombre” es un film con Orson Wells escrito por el novelista Graham Greene. El tema era el tráfico de la penicilina en Viena justo cuando iniciaba su uso antibiótico. Había un mercado negro que invitaba a mafias a vender falsa medicina. La trama y la música convirtieron a El Tercer Hombre en un film clásico.

Es atrevido pronosticar que ante el inminente arribo de la vacuna puede darse un mercado negro que representaría miles de millones de dólares en ganancias para “emprendedores” rusos o chinos que desviaran, desde sus laboratorios, el Sputnik-V o cualquier otra presuntamente eficaz. Cuando menos el tema puede usarse en un thriller de Hollywood. Y si hubiera gente dispuesta a pagar miles de pesos por vacunarse, habría un mercado negro perfecto para el arribo anticipado en muchas partes del mundo.

Esperemos que las instituciones tengan prioridad para cuidar primero al personal médico y luego a quienes son más vulnerables. 

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