Liberar a Cuba con comercio

La ONU condena el bloqueo económico que sufre Cuba y la inmensa mayoría de los países, salvo Estados Unidos e Israel, votan por quitarle el castigo.

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Por: Enrique Gómez Orozco

La ONU condena el bloqueo económico que sufre Cuba y la inmensa mayoría de los países, salvo Estados Unidos e Israel, votan por quitarle el castigo. Resulta extraño que el presidente Joe Biden sostenga la política exterior de Donald Trump y no retorne a la apertura que realizó Barak Obama para normalizar las relaciones con la isla. 

Si algo hay patente es que el embargo comercial sólo ayuda a la dictadura de La Habana. Cuando Obama instaló una embajada y permitió el turismo sin restricciones, abrió la puerta al cambio interno. El comunismo castrista hace que los cubanos crean que el enemigo es de fuera y no de adentro. 

“¡Patria o muerte!”, gritó Fidel Castro y la consigna duró 60 años hasta que el arte la derribó. La insurgencia intelectual y moral de los artistas cubanos cambió con ingenio el eslogan a “¡Patria y vida!” Lo hicieron canción, circuló por las redes sociales y con eso inicia el viaje de regreso a la libertad. 

Obama comprendió que la transición política de Cuba sería más rápida si el libre comercio entra a la isla porque sus habitantes tendrían puntos de referencia y aspiraciones. Aparte de la libertad, los cubanos perdieron hace medio siglo la cultura del mérito. Dice el periodista Abraham Jiménez Enoa, de la revista Gatopardo,  que la población envejecida sólo tiene un interés: encontrar comida de madrugada para pasar el resto del día. “Los jóvenes cubanos sólo piensan en irse. No tienen otra cosa en la cabeza. Irse, largarse, darle la espalda a una situación invivible, de ataque de ansiedad”.

La ilusión sesentera de un pueblo comunista, educado, próspero e igualitario se borró con los años y reveló al mundo por qué no funcionan las economías centralizadas, el poder autocrático y la cancelación de las libertades. La pandemia aprieta y deja al país sin recursos del turismo, vitales para la sobrevivencia.

Suponemos que la política de Biden es aprovechar el mal momento que viven los cubanos y aprovechar los brotes libertarios que aparecen a través de la música y la interacción en las redes sociales. Hay un movimiento llamado “San Isidro” (MSI) encabezado por artistas e intelectuales que apunta hacia el futuro. Tarde o temprano Cuba volverá a ser libre y se integrará a la globalización, a la prosperidad que da el libre comercio de bienes, servicios e ideas. Mantener el yugo sólo ayudará a retardar el cambio y a aumentar el sufrimiento. Además permite que Vladimir Putin, el autócrata ruso, siembre la discordia para obtener beneficios geopolíticos. 

Si México interviene no nos servirá de mucho. En los sesentas nuestro país no participó en la condena de la OEA al régimen de Fidel. Una política comprensible para la época. La diplomacia nacional jugaba con Cuba como escudo contra las “ambiciones del imperialismo norteamericano”. Los frutos fueron magros. 

En la presidencia de Vicente Fox vino un rompimiento con el famoso “cenas y te vas”. Jorge Castañeda apretó bien por la violación de derechos humanos del régimen y cosechó el odio de la izquierda radical. El tiempo le dará la razón. Nuestro país no puede tener dos varas para medir: la populista que se hace de la vista gorda con Nicaragua, Venezuela y Cuba, y la que grita cuando en Medio Oriente Israel apalea al pueblo palestino controlado por Hamas. En fin. 

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