Opinión

Línea Centro-Bellavista

La niñez es un buen punto de partida para remontarse hacia la descripción de temas muy variados.

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Por: Mtro. Paulino Lorea Hernández

Línea Centro-Bellavista

Línea Centro-Bellavista

La niñez es un buen punto de partida para remontarse hacia la descripción de temas muy variados. En esta ocasión lo haremos para rescatar algo sobre la historia del transporte público de pasajeros en una de las zonas también muy populares de nuestra ciudad; me refiero a la ruta que nos daba el servicio a quienes vivíamos por esos rumbos. 

Aunque oficialmente la línea de autobuses urbanos de color crema y letras azules se denominaba Centro-Bellavista, a veces se desglosaba incluyendo algunos puntos emblemáticos geográficamente y se anunciaba como Centro-Parque-Bellavista.

Desconozco cuándo exactamente se fundó esta línea de autobuses, pero me ubicó en el recuerdo en los años 50’s cuando los autobuses, sus relojes checadores y la administración se encontraba en la calle Celaya esquina con la calle Valverde y Téllez, inclusive a ese punto se le conocía como “la terminal de autobuses”. Aún yo no cumplía ni los 10 años. 

Sabía por pláticas y comentarios de los vecinos y colonos de esa demarcación que los propietarios de la línea o los dueños de los autobuses fueron los señores Domingo y Rafael García. Así como también Alfredo Gutiérrez y Laureano García Retana, entre otros, pero con certeza no lo tengo definido. 

Conversando con algunos choferes que aún sobreviven de aquella época como don Refugio Aldana, a quien le decían el “Gerolán”; con Javier Zavala, ahora falto de un brazo y con Apolinar González “El Polín”, mi primo, no pudieron tampoco precisarme la fecha de la fundación ni tampoco quienes eran los representantes legales de esta línea de autobuses, solamente los nombres de algunos propietarios. 

Entre la plática con los amigos conductores septuagenarios de autobuses, con una buena taza de café en la Plaza Principal, donde suelen reunirse cada tercer día, me comentaron de varios otros compañeros que recordaron algunos por sus nombres y los mas por sus apodos o sobrenombres que entre ellos se endilgaban, así pues me estuvieron mencionando a el famoso “Buda”, un chofer gordo cuya característica era un diente de oro al frente que le brillaba y que siempre traía su Pepsi Cola a un lado.

También recordaron al “Pies planos” y al “Colas”, así como a Lupe Neri, a Quirino, a Pepe Saucedo, a uno muy moreno y por esa circunstancia le decían “Fray Escoba”, y entre otros también se acordaron de “El Carnaza” y “El Mono” Pineda.

No recuerdan el año, pero a virtud de que la zona urbana se fue ensanchando y expandiendo hacia más allá de la llamada “Escuela de la Carretera”, refiriéndose hacia la carretera León-Lagos de Moreno, se mudó la terminal de esos autobuses hasta la parte de arriba de dicha escuela, por lo que ahora son las calles de Salamanca y San Miguel de Allende donde había muchos baldíos.

Y precisamente fue en la década siguiente en que se amplió la ruta y se incluyó como punto de identidad también al Parque Hidalgo, así es que desde allá salía el autobús hacia el Centro por la calle Salamanca.

Bajaba por la Cuitzeo y en la esquina de Valverde y Téllez daba vuelta a la derecha precisamente donde estaba una gasolinera (que ya no existe) y una casa muy grande a su lado, muy bonita con unos pilares de cantera muy altos, donde vivió el señor González del Castillo.

Luego bajaba por toda esa calle cruzando el Parque Hidalgo y daba vuelta a la derecha en la calle Gardenia donde estaba la cantina “El Mazatlán”, después continuaba por la Melchor Ocampo hacia su izquierda y de ahí hasta la 20 de Enero, donde daba la vuelta a la derecha, cruzaba ya directo hacia el Centro hasta la Belisario Domínguez donde estaba la Cárcel Municipal y ahí daba vuelta ala izquierda hasta la calle Gante.

Ahí retornaba por la Álvaro Obregón hacia el Santuario y de ahí subía hacía Bellavista pero antes pasaba por la Antillón, la Chiapas y daba vuelta en la Nicaragua, cruzando la colonia Arbide y ahí bajaba por la Honduras o por la Guatemala cuando fue de doble sentido para subir nuevamente por la Valverde y Téllez.

Obviamente que al paso de los años el trayecto se fue modificando constantemente pues el sentido de las calles y con la apertura del bulevar López Mateos se fueron cambiando, así como también la ruta se fue expandiendo hasta llegar después a San Juan Bosco para dar servicio a aquellas nuevas colonias que se iban poblando como Piletas, Españita, Santo Dominguito, la propia San Juan Bosco, Vista Hermosa, San Martín de Porres y otras. 

Recordemos que en aquel entonces sólo existían cuatro líneas de autobuses de pasajeros en toda nuestra ciudad, como lo fueron aparte de ésta la Centro-Garita, la Centro-Estación y la Centro-Coecillo.

Aunque las cuatro, desconozco de qué manera se organizaron para repartirse entre ellas una gran ruta que denominaron “Circunvalación” que por el costo de un solo pasaje daba servicio en una ruta que circundaba toda la ciudad (eran los años 60’s).
Por falta de espacio no puedo hacer mas precisiones, pero lo cierto es que las tarifas eran muy bajas y tardaban mucho tiempo en incrementarse.

Ahora el “pulpo camionero” es insaciable en cuanto a utilidades y ganancias, pretenden incrementos cada año y el servicio siempre deja mucho qué desear, en tiempo, comodidad y en seguridad.
 

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