Llegando a casa

De lo que hay en el alma, en la mente la boca habla y es por eso, que las palabras que cito han causado tanta molestia

Avatar del

Por: Velia María Hontoria Álvarez

Llegando a casa

Llegando a casa

Las palabras son las herramientas que nos permiten trasmitir ideas, creencias, sentimientos, acciones ¿cómo no aferrarse   a ellas? 

Son estos sonidos articulados con los que las personas que nos rodean pueden entender, empatizar, comprender, asumir lo que sentimos, creemos, deseamos el por qué y para qué de nuestras acciones.

He leído y comprobado, además, que estas pueden ser sabias y conductoras; suaves y dulces; tontas y locas; afiladas y ponzoñosas.  Aclarando este punto, entiendo y asumo por vivido que de lo que hay en el alma, en la mente la boca habla y es por eso, que las palabras que cito han causado tanta molestia, entre muchas más idioteces expresadas: por cada dosis (en referencia a las vacunas) que, por amparos, se desvié a un niño o a una niña se le quita la oportunidad a quien tiene un riesgo mayor (en referencia a la vacunación a los adultos). A este gobierno se le han olvidado muchas cosas, empezando por el señor Andrés López, quien es jefe y por lo tanto responsable de estas acciones y dichos del otro señor Hugo López.

Solo los padres podemos aquilatar el valor de un hijo, y somos nosotros, quienes estamos dispuestos a renunciar a la vida de ser preciso para darles la oportunidad de florecer.

Un gobierno señores López, se constituye no solo para los que me quieren o se les da oportunidad –ni que esto fuera holocausto- pues ¿quiénes son o que autoridad divina se les confiere? ¿con que derecho utilizan el dinero de nuestros impuestos para regalar vacunas a otros países, cuando aquí no se han completado ni segundas dosis y muchos no han tenido acceso a la primera?

Tremendos desperdicios en ustedes que prometieron ser fieles al pueblo, a su bienestar; aun pasar por las abandonadas tierras de lo que un día pudo ser un aeropuerto me duelen, me asquea; la tontera del gas del bienestar, los préstamos de palabra, que le llegan a #vayaustéasaber y regresan a #quiénsabedónde.

Un absurdo tren con sobre dimensionado presupuesto, que no tiene claro el para qué, y solo quizá conocen saboreándose los propietarios y vecinos de su racho. Accidentes que pudieron prevenirse, con adecuados mantenimientos o simplemente con una construcción adecuada; siguen sin hacerse.

Debo reconocer que no es privilegio de este deteriorado gobierno que nació tullido, pues basta darnos una vuelta a carreteras, puentes y tantas obras fracturadas malhechas con las que se galardona mi país.

Es septiembre, hace frio y se desperdiga el agua que baña la tierra, pues en las presas no hay desazolve y los canales de riego no son suficientes o simplemente ni siquiera se han hecho. Escuelas inundadas, papás estafados y obligados a firmar sentencias de muerte.

Un Ejército nacional ocupado en construir pistas de aterrizaje ¿Hasta cuándo dejaremos que esto siga? Qué mal me caen todos esos que dicen, que tres años pasan a galope, cuando no son sus hijos, ni su salud, ni el trabajo la que está en riesgo.

Septiembre patriótico ¿qué luces prenderemos? ¿Qué vestidos adornaran nuestros cuerpos, qué tapabocas le pondremos a la conciencia? Cierto es que Peña tuvo un gobierno corrupto e infame y ¿este? ¿con qué cara y argumentos me lo defiendes?

Dame datos, exijo cifras claras, basta de dimes y diretes ¿Qué demonios has hecho con los dineros que en confianza mes a mes te depósito y que con esfuerzo entre muchos producimos? Basta de mareos y boquitas chuecas y de destejer lo producido para que este país no se derrumbe.

No lleguemos tarde este lunes, parafraseando al guanajuatense Efraín Huerta, enfrentemos los demonios con gallardía.

Opinión

Opinión en tu buzón

Deja tu correo y recibe gratis las columnas editoriales de AM, de lunes a domingo

8am
En esta nota:

Y tú, ¿qué opinas?