Lo barato sale caro

Lo barato sale caro, pero las ocurrencias salen ¡carísimas! Cosa de ver que el presidente Andrés Manuel López Obrador ahora salió con que van a cambiar -¡oootra vez- el trazo del Tren Maya que correrá por la Rivera ídem.

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Por: F. Bartolomé

Lo barato sale caro, pero las ocurrencias salen ¡carísimas! Cosa de ver que el presidente Andrés Manuel López Obrador ahora salió con que van a cambiar -¡oootra vez- el trazo del Tren Maya que correrá por la Rivera ídem.

En marzo del año pasado, cuando ya estaba todo el proyecto para el Tramo 5 (Cancún-Tulum), el Presidente salió con la novedad de que el Tramo Norte (Cancún-Playa del Carmen) sería elevado, que porque los ingenieros militares lo habían convencido. El caso es que la licitación que estaba a punto de fallarse se tuvo que cancelar.

En agosto, la Secretaría de la Defensa Nacional le pasó a Fonatur una factura por 450 millones de pesos sólo por hacer el proyecto ejecutivo de la obra que construirá, ¡claro!, la propia Sedena. Se supone que para abril, a más tardar, debe estar listo el plan maestro.

Nadie sabe si el nuevo trazo irá todavía por arriba o si se regresará a la idea original de ir a ras de tierra. Lo que sí es un hecho es que desde hace más de seis meses Fonatur hizo el contrato para construir una carretera provisional de 23 kilómetros, para desahogar el tráfico por las obras. Pero si el trazo ya cambió, todo hace suponer que a tanto gasto millonario... se lo llevó el tren.

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Vaya dilemA en el que se encuentra Francisco Martínez Neri, el flamante alcalde morenista de la capital oaxaqueña: tiene que decidir entre investigar los malos manejos de su compañero de partido Oswaldo García Jarquín, o ser su tapadera.

El ex perredista ahora convertido al credo de Morena asumió en año nuevo como edil de Oaxaca y se encontró no sólo con las arcas vacías, sino con una y otra y otra denuncia en contra de su antecesor por posibles actos de corrupción. Inclusive hasta citatorios del Órgano Superior de Fiscalización que fueron olímpicamente ignorados.

En su primer discurso como alcalde tuvo que reconocer que era necesario hacer auditorías e investigar, pero realmente no ha querido lanzarse de lleno contra García Jarquín. Por cierto, que el alcalde saliente no estuvo en la ceremonia de toma de posesión. ¿Pollitos en fuga? Es pregunta.

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Da la impresión de que AMLO tiene una relación de amor-odio con Monterrey y todo lo que representa... o lo que él cree que representa. Y es que un día se reúne en muy buenos términos con un regiomontano como Carlos Salazar, pero al día siguiente sale a descontar al Tec de Monterrey sin venir a cuento. Y aunque tenía como jefe de oficina a otro nuevoleonés como Alfonso Romo, no perdía oportunidad para atizarle a otras empresas de la zona, como la cadena Oxxo. Quién sabe si es puro prejuicio o, simplemente, al Presidente no le han invitado a probar el tradicional chicharrón de La Ramos.

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