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Los siguientes pasos

Los partidos de oposición, PAN/PRI/PRD y México Libre, podrían obtener la mayoría absoluta en el Congreso si toman las decisiones correctas.

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Por: Enrique Gómez Orozco

Los partidos de oposición, PAN/PRI/PRD y México Libre, podrían obtener la mayoría absoluta en el Congreso si toman las decisiones correctas. La primera sería evitar el protagonismo de los viejos actores. Felipe Calderón no puede exigir mucho por la incorporación del partido de Margarita Zavala, su esposa. El PRI debe cancelar cualquier intento de revivir a dinosaurios y a personajes “impresentables” ante el electorado. 

El PAN, el de mayor peso específico, tiene la oportunidad de ser “generoso”. Debe evitar el intento de control sobre la alianza. ¿Cómo van a elegir a los candidatos para las 158 diputaciones que compartirán los colores azul, verdi-blanco-rojo y amarillo? Ese tema salió a la luz en charla familiar. Fácil: con encuestas. 

Las encuestas son elecciones anticipadas y los partidos tienen una larga experiencia en la realización de sondeos. Lo primero es hacer un listado de los mejores ciudadanos que pudieran estar interesados en participar. Nada difícil. Sobran mujeres y hombres con mucho mejores competencias que los actuales representantes. Mientras Morena tuvo la ocurrencia de escoger con tómbola, la oposición puede usar la ciencia y el conocimiento. 

El objetivo es uno, sólo uno: quitar la mayoría a Morena en el Congreso para rescatar al país del mando autocrático. La ideología va en el asiento de atrás; el protagonismo individual en tercer o cuarto lugar y los intereses particulares al último. Cualquier duda sobre quién es el candidato óptimo para cada distrito desaparece con la ayuda de buenas casas encuestadoras. Bajo reglas sencillas y claras, la alianza puede enviar al conjunto de los mejores candidatos que jamás haya habido en una elección. 

En las listas plurinominales deben ir los candidatos más preparados, experimentados y presentables. Una especie de senado interno propuesto por los tres partidos con los mejores “bateadores”. De preferencia ciudadanos preparados y comprometidos, sin lastres de administraciones pasadas ni ligas con grupos de intereses creados. 

Si someten las decisiones a la ciencia de la estadística, tienen una oportunidad irrepetible. 

En Morena, por lo que hemos visto, todo es caos, conflicto, arribismo, acarreo y uso de recursos prohibidos. Lo vemos en Guerrero con el hermano de la secretaria de la Función Pública, Irma Eréndida Sandoval. El precandidato hace encuestas por la libre, sale en espectaculares con el viejo pretexto de entrevistas que nadie lee. Todo un costal de mañas. 

En Querétaro, ya sin la participación de Santiago Nieto, quedan los candidatos de las diferentes tribus. Dan la entrada franca al candidato de Acción Nacional. En Sonora, la candidatura de Alfonso Durazo deja mucho que desear. Su presencia en ese estado obedece a un “dedazo” del supremo líder. 

Morena no tiene la disciplina que tuvo en su época dorada el PRI. Como es un partido en gestación y sus cuadros provienen en su mayoría del PRD y el PRI, no hay una identidad ideológica siquiera. Lo que los une es el Presidente y no estará en la boleta. Muchos sienten que tener una candidatura de Morena es un pase directo al Congreso y no es así. 

El primer paso de la construcción de la Alianza está dado. El segundo es poner en práctica el proceso óptimo para encontrar a los mejores candidatos internos y externos.

El tercer paso es darle identidad a la alianza. Un “sí” orientado siempre al futuro. El cuarto es una estrategia de comunicación y campaña clara y contundente. 

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