Lucha de clases

Me he preguntado por qué, como luchador social, nuestro Presidente AMLO, -debiendo ser presidente de todos-, insiste a todas horas, en dividirnos a los mexicanos en dos bandos.

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Por: José Luis Palacios Blanco

Me he preguntado por qué, como luchador social, nuestro Presidente AMLO, -debiendo ser presidente de todos-, insiste a todas horas, en dividirnos a los mexicanos en dos bandos, buscando radicalizar las posturas de unos y de otros. La respuesta está en que AMLO utiliza un método: el de la “lucha de clases”. Muchos aprendimos que es una herramienta de diagnóstico de la realidad, pero también lo es, de lucha. Explico: en un sistema económico que privilegia a quien tiene capital a costa de quien solo tiene su trabajo, las diferencias sociales son cada vez mayores y esto se basa en la afirmación verdadera de Karl Marx y Friedrich Engels: “La historia de todas las sociedades que han existido hasta nuestros días es la historia de las luchas de clases…”

Quizá hasta allí muchos estemos de acuerdo; quienes menos tienen asentirán y seguramente quienes más tienen, lo negarán. Pero es una realidad. La diferencia en adelante, estriba en si utilizamos a la “lucha de clases” como método o no. La lucha de clases es una teoría que explica la existencia de conflictos sociales como el resultado de una pelea central o antagonismo inherente a toda sociedad políticamente organizada entre los intereses de diferentes sectores o clases sociales. Por eso, AMLO, desde las movilizaciones sociales que muchos hicimos de jóvenes, donde lo conocí en el INI, agitábamos al pueblo para levantarlo contra los poderosos.

La cuestión desde allí, es preguntarnos si la “lucha de clases” es el único medio o hay otros. En periodos de mi vida en los ejidos de Torreón, en los suburbios de Guadalajara, en la selva de Chiapas y en la sierra Tarahumara, constaté que es posible mejorar las condiciones de vida sin utilizar solo el método de la “lucha de clases”, aunque a veces sea inevitable, como las luchas populares a las que me refiero. Esto es, contribuir a la organización popular sin recurrir a la violencia. Sí, en la década de los setentas y ochentas, muchos de aquellos promotores del cambio, tuvimos la tentación del uso de la violencia, pues en el método de la “lucha de clases”, del conflicto resulta un cambio o progreso político y social.

Y aquí es donde entiendo, aunque no comparto, el método de AMLO: radicalizar a la sociedad mexicana, pues por un lado están las mayorías pobres que no tuvieron en la historia moderna del País, a un presidente que viera por ellos y donde ellos se reflejaran. Y por otro, a las minorías que han acumulado privilegios y que se resisten a un cambio en las políticas sociales. El asunto es que –en mi humilde opinión-, para dirigir un País no se puede utilizar el método de la “lucha de clases” cuando AMLO tiene que gobernar para todos, pues es Presidente y ya no, un luchador social. Me parece que es a través de consensos, negociaciones, donde AMLO tiene que lograr cambios legislativos que vean por las mayorías pobres, pero no incitando a todas horas, a la división y al odio, en discursos que son precisamente, la estrategia de la “lucha de clases”.

El discurso de AMLO, de que “el pueblo” es bueno y “las minorías fifís” son malas, no es completamente cierto. De que estamos contra él si no le rendimos culto; de que el solo hecho de ser pobre lo convierte en redimido y el hecho de ser rico, en condenado, tampoco es verdadero. Sé que la riqueza producto del trabajo honrado, es buena. La pobreza material, por ella misma, no es buena, es algo que no debería existir. Se trata de que salgan de ella, millones de paisanos que apenas sobreviven y que, muchos, por errores económicos del presidente AMLO, han incrementado las cifras del CONEVAL. En la población en situación de pobreza por ingresos, se han incrementado entre 7.2 y hasta 7.9 puntos porcentuales, siendo la población más afectada es aquella que se encuentra en pobreza urbana y que recibe dádivas a cambio de votos.

No veo otra posibilidad de incrementar los niveles de bienestar de las mayorías pobres, si no es con leyes más justas para todos, pero no con el discurso del odio y de la división. Deberá ser con el liderazgo del presidente AMLO convocando a la concordia. Será con proyectos público-privados en todos los niveles, como lograremos generar oportunidades de creación colectiva de riqueza. Confieso que no lo pude aplicar en mi experiencia de vida. La “lucha de clases” es un cristal para conocer la realidad, pero no para transformarla. No será el odio, sino el acuerdo de leyes más justas como lograremos construir un País más equitativo, donde la miseria clama al cielo.

*Consejero local del INE

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