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“Alrededor del 1% de los estudiantes  mexicanos obtuvo un nivel superior  en matemáticas y casi ningún estudiante  demostró alta competencia en ciencias”.

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Por: Enrique Gómez Orozco

Alrededor del 1% de los estudiantes  mexicanos obtuvo un nivel superior  en matemáticas y casi ningún estudiante  demostró alta competencia en ciencias”. -Resultados del Programa Para la Evaluación Internacional de Alumnos (PISA de la OCDE en 2018).

La educación es el arma más potente contra la desigualdad. Favoreció en el pasado la movilidad social a través de las escuelas públicas. Sobre todo cuando las universidades del gobierno podían absorber a buena parte de los egresados de preparatoria. Nada transforma a un país como la libertad de emprender  y la calidad de la educación pública. 

 Ninguna dádiva en efectivo puede compararse con la oportunidad de tener una formación sólida. De la mano va la buena alimentación de los niños y jóvenes para el desarrollo de su capacidad neuronal. Un niño con hambre es una tragedia nacional y una vergüenza para el país.  

La prueba PISA que realiza cada tres años la Organización para la Cooperación Económica y el Desarrollo (OCDE), revela la realidad  de la educación en más de 90 países del mundo. El examen evalúa la capacidad de comprensión matemática, científica y de lenguaje de los estudiantes de educación media, todos de 15 años de edad. 

Uno de cada 100 de los estudiantes mexicanos obtuvo un nivel de competencia 5 o superior  en matemáticas. La calificación alta es de 5 o 6 . En cambio, el 44 % de los alumnos de Beijing-Shanghai-Jiangsu-Zhejiang entendieron problemas complejos; Singapur el 37% y Hong Kong el 29%. 

Sólo el 44% de nuestros jóvenes pudieron leer y comprender un texto diferenciando, por ejemplo, una opinión de un hecho. En China el 98 % lo lograron. Un porcentaje alto de alumnos mexicanos no entiende lo que lee (analfabeta funcional), no comprende los problemas de la ciencia y tiene dificultades en resolver temas donde se necesita un elemental análisis matemático. 

Los asiáticos van adelante de todo el mundo. Muchos creen que China es una enorme fábrica con obreros manuales que producen todo tipo de chucherías. La verdadera potencia del país que pronto será líder mundial, no reside en su volumen de humanidad con mil 400 millones de personas, está en la creciente educación de sus jóvenes y en la eliminación de la pobreza. Nunca antes una nación había creado tanta riqueza en tan poco tiempo.

Muchos de los egresados de universidades mexicanas apenas tienen la preparación de las escuelas de enseñanza media en Asia. La prueba PISA les viene muy mal a nuestros gobiernos y peor a la presente administración, la menos competente en educación de nuestra historia reciente. 

Mientras el mundo prepara a las nuevas generaciones con visión de futuro, en México tiramos y tiramos cientos de miles de millones de pesos en dádivas inútiles. Reformamos la ley en el sexenio pasado para evaluar, para conocer la capacidad de nuestros maestros y elevar sus competencias;  llega la contrarreforma y tira de un plumazo el esfuerzo de varios años. 

Texcoco puede destruirse. La reforma energética postergarse. La inversión, inhibirse. Lo que no podemos hacer es tirar  la potencia de aprender que hay en cada niña y niño; en cada chica o chico que merecen la oportunidad de recibir educación de calidad, para vivir más, para ser más. 

El 2020 será un año perdido en la educación pública por una contingencia natural, pero toda una generación irá hacia atrás en su preparación por un sexenio que renunció a evaluar, a medir para mejorar. Sin educación pública de calidad, la distancia crecerá entre quienes pueden tener una educación valiosa en escuelas privadas y quienes van a escuelas públicas. China gana 44 a 1. 

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