Naufragar contra corriente

Cuando empezó la pandemia se especulaba sobre una posible recuperación de la economía global en forma de U, V o L; ahora parece más probable una K, donde algunos países y algunos sectores se recuperen fuerte, mientras que otros sigan cayendo.

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Por: Jorge Suárez Vélez

Cuando empezó la pandemia se especulaba sobre una posible recuperación de la economía global en forma de U, V o L; ahora parece más probable una K, donde algunos países y algunos sectores se recuperen fuerte, mientras que otros sigan cayendo.

En Estados Unidos contrasta el paupérrimo manejo de la administración Trump en lo sanitario, que causó la pérdida de más de medio millón de vidas, con el resuelto apoyo en lo económico para evitar el colapso de la producción y del empleo. Hasta ahora, el éxito es innegable. Cuando se esperaba una fortísima caída del PIB en 2020, cayó sólo 3.5%. Y gracias al éxito de la campaña de vacunación que ha aplicado 95 millones de dosis, se elevan los pronósticos de recuperación en 2021 porque la economía reabrirá en el segundo semestre; Bank of America la estima en 6.5%.

Los dos episodios de intervención gubernamental más grandes de la postguerra son recientes, en 2020 se dio un estímulo fiscal de 2.2 billones (millones de millones) de dólares, y 1.9 billones más están por firmarse. Una inyección total equivalente a 19% del PIB. El estímulo otorgado en la crisis de 2009 fue el tercero con "sólo" 787 mil millones. Larry Summers, ex secretario del Tesoro de Clinton y ex presidente de Harvard, estima que en 2009 la economía estadounidense perdió 80 mil millones de dólares de producción potencial mensual, mientras que el estímulo compensó entre 30 y 40 mil millones, sólo la mitad de la caída. Ahora, estima que la pérdida que empezó en alrededor de 50 mil millones, se reducirá a 20 mil a finales de este año. El estímulo propuesto ascenderá al equivalente de 150 mil millones mensuales, por lo cual le preocupa que la economía no pueda absorber el estímulo y éste acabe yéndose a inflar precios.

Los mercados financieros reflejan la misma preocupación y las tasas de interés van al alza. Ésta ha sido mitigada porque la Reserva Federal ha comprado 150 mil millones de dólares mensuales de bonos en el mercado, pero Jerome Powell, quien la preside, afirma que por ahora sólo anclarán las tasas de referencia (de corto plazo) y dejarán que el mercado determine las tasas de más largo plazo.

Todo esto es muy relevante para México. A diferencia de nuestros vecinos, no metimos las manos para evitar el daño económico por el encierro. México y Uganda son los países que menos han estimulado sus economías. En nuestro caso, no llegamos a 1% del PIB. Muchos negocios y empresas quebrarán, limitando nuestra capacidad para que el empleo regrese cuando la tormenta amaine. Por otro lado, nuestro proceso de vacunación ha sido lento incluso en comparación con Latinoamérica. Hemos aplicado 3.4 millones de dosis. No normalizaremos nuestra actividad este año y, por ello, los estimados de crecimiento son más conservadores. Moody's pronostica 5.5%, a pesar de la caída de 8.3% el año pasado.

El único motor de crecimiento proviene de que navegaremos en la estela del vigor de la economía de EU. Nos seguirán beneficiando las remesas y el regreso de sus cadenas de valor de China a Norteamérica, a pesar de que parecemos determinados a dispararnos en el pie al introducir legislación energética que viola el acuerdo comercial que compartimos, y que va al revés del esfuerzo de la administración Biden por combatir el cambio climático. La inversión extranjera dejará de llegar y se preferirá repatriar plantas a EU y robotizarlas.

Pero más aún. Al elevarse las tasas de interés en EU, México enfrentará un golpe doble: subirán las tasas de referencia de nuestra deuda externa y aumentará el diferencial que se nos exige dado nuestro claro deterioro. Esto cuando ha aumentado en 4.5 puntos del PIB nuestro endeudamiento externo, cuando crecen las transferencias del gobierno a Pemex y CFE, y cuando tiraremos varios puntos del PIB enfrentando demandas por el cambio inconstitucional a la Ley de la Industria Eléctrica y financiando obras absurdas como Dos Bocas y el Tren Maya.

Luchamos por mantenernos a flote en una embarcación cada vez más endeble que no aguantará navegando contra una corriente cuya fuerza aumenta.

@jorgesuarezv

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