Opinión

No comprendemos

Los ciudadanos no comprendemos.  ¿Por qué no hay cambios sustanciales en el gobierno de Guanajuato?

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Por: Enrique Gómez Orozco

Los ciudadanos no comprendemos.  ¿Por qué no hay cambios sustanciales en el gobierno de Guanajuato? Vemos, sorprendidos, la cadena de horrores y tragedias que envuelve a familias, comunidades y ciudades enteras sin que haya una luz de esperanza. 

Los números fríos hablan de volúmenes. Los rostros dolidos, llorosos, de los padres que perdieron a sus hijos en la masacre de Irapuato, ahondan la angustia de lo que nunca debió suceder: una masacre despiadada donde se sacrificó la vida de jóvenes, sin más descripción que con un gran deseo de vivir.

Seguir la misma receta no funcionará. En la opinión pública se incuba la idea de que hay motivos inconfesables para sostener durante tantos años a quienes tienen la tarea de la procuración de justicia y la seguridad pública. Es como si les hubieran escriturado a perpetuidad los puestos de mando sin importar si dan o no resultados. ¿Por qué?

Quienes piensan que se trata de un asunto de incapacidad técnica policiaca están equivocados. Es una obligación de la más alta responsabilidad política. Antes que la salud, la educación, la obra pública o cualquier otra encomienda del Estado, primero es la seguridad, la tranquilidad social y la justicia pronta y expedita. 

Es el Ser del Estado, su Sustancia, el principio del acuerdo político establecido en nuestras leyes. Las soluciones no están en el poder de fuego del armamento o en el número de policías y patrullas. El tema es político con respuestas políticas, algo que cuesta mucho comprender al gobierno actual. ¿Por qué les resulta imposible cambiar de verdad? A esta altura del sexenio al gobernante le deberían sobrar agallas para decidir. 

¿No les da pena a nuestros diputados tener que suplicar casi un encuentro con el Fiscal? ¿No les avergüenza que durante tres semanas no le tome siquiera el teléfono al líder de la Cámara, al representante de un Poder? Hoy que tendrán un encuentro con él, ¿Por qué aceptan un formato rígido sin preguntas y respuestas fluidas, de un diálogo abierto? Como si el funcionario fuera el soberano que pone las reglas y los representantes populares sus súbditos.

Al fracaso político en la seguridad pública del sexenio de Miguel Márquez Márquez, se sigue el fracaso de Diego Sinhue Rodríguez. Hace 8 años, Márquez nos dijo que la inversión de 200 millones de dólares en el proyecto Escudo sería la solución. Se ha gastado más. No funcionó. Tiraron el dinero porque Miguel nunca quiso aceptar que la respuesta correcta era enfrentar el problema. No darle largas y echar la culpa a otros como la Federación o a los pobres municipios inválidos, privados de recursos y poder; amenazados, infiltrados, y como en Celaya, aterrorizados. 

Nos preguntamos ¿Por qué otros estados si han podido contener la violencia y Guanajuato no? Nuevo León, Coahuila y Tamaulipas viven con más paz. Sus números lo dicen. 

En Nuevo León pacificaron con una policía estatal renovada, con capacitación intensiva y mejores remuneraciones para cuerpos policiacos reconstruidos casi desde cero. La “Fuerza Civil” tuvo resultados inmediatos. 

Además de político, el problema es humano. No se trata de cambiar para ganar la próxima elección, se trata de hacerlo para humanizar, dignificar y recuperar el espíritu roto de una sociedad consumida por el dolor y el miedo ante un estado fallido en la seguridad pública. 

(Había prometido continuar con cuestiones político económicas pero la masacre de Irapuato obliga este comentario. El lunes continuamos con el tema anterior.)

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