Opinión

No íbamos ‘requetebién’

AMLO prometió crecer el PIB a más que en el periodo neoliberal y este año podría la economía decrecer de acuerdo a las notas del Banco de México hasta cerca del 9% anual y el volumen de pérdida de empleos rebasará el millón

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Por: José Luis Palacios Blanco

Esta semana el presidente AMLO –fiel a su estilo, de no querer reconocer la realidad-, dijo que “íbamos requetebien”, si no es por el Covid- 19. Dirigiéndose a sus electores, al grueso de la población mexicana que está en condiciones de pobreza y que recibe en un acto de justicia de parte del Estado mexicano, carretadas de apoyos sociales, el Presidente se sigue negando a reconocer que al inicio del año ya estábamos en recesión económica  (oficialmente medida por Banco de México y el Inegi con el -0.1% de PIB), con el año pasado como el mayor número de asesinatos de la historia y con el colapso del sistema de salud por la creación del Insabi

Es cierto que un mandatario no puede reconocer nunca que la situación está complicada y que esto se debe a su gestión. Ni de derecha ni de izquierda, los gobernantes no lo hacen. La diferencia es la tesitura, la actitud que tienen frente a la crisis. La capacidad de autocrítica, la convocatoria a la unidad, el lenguaje de esperanza, es lo que está ausente del discurso de AMLO. Nuestras esperanzas estaban en que pudiera gobernar para todos, que, con un enfoque original hacia los más pobres, podría reencauzar políticas públicas hacia una mejor distribución del ingreso. Pero para poder repartir riqueza primero hay que generarla y para generarla, debe haber producción y ambiente adecuado para consumir e invertir. 

AMLO es un gran luchador social, pero es un analfabeto económico y no sabe cómo enfrentar la crisis. Estaba programado para administrar el presupuesto. Él no sabe lo que representa emprender o crear empleos. Podría haber tenido mayor comprensión de que eso es, solo desde la alianza del sector público con el privado como podremos tener mejores condiciones para recuperarnos de la gran crisis, la mayor de la historia de México en la que estamos inmersos. 

Sí nos ha ido “requetebien” en la repartición de subsidios y dádivas a las mayorías. En eso sí, tiene razón el Presidente. No es difícil repartir; lo difícil es crear para repartir y eso es lo que no puede hacer AMLO. Sí íbamos “requetebién” en programas sociales pues el presupuesto federal es inmenso considerando que el 80% de la riqueza que generamos los contribuyentes los toma la federación y sólo devuelve a los estados el 10%. El problema es que cuando una economía se enfoca en consumir y no en invertir, tarde o temprano se detiene. 

AMLO prometió crecer el PIB a más que en el periodo neoliberal y este año podría la economía decrecer de acuerdo a las notas del Banco de México hasta cerca del 9% anual y el volumen de pérdida de empleos rebasará el millón. Caerá la recaudación de impuestos y se ha empecinado en no contraer deuda y en contraer en 75% el gasto de operación del gobierno central. Disminuyeron ya las participaciones federales. Frente al poder del narcotráfico tuvo que regresar al ejército a las calles con la imposibilidad de que la Guardia Nacional pudiera contener al mal.

Son noticias terribles para el País. El sexenio de AMLO será recordado en los anales de la historia como el de la “gran depresión”. Será bien recordado sin duda, por haber regalado a su nombre a millones de compatriotas recursos públicos; eso engrandecerá su enorme ego y soberbia, pero su desprecio por las empresas y su visión que toda la historia antes del 2019 era malo y corrupto, nos está haciendo estragos para recuperarnos. 

AMLO tiene todavía capital político, de acuerdo a sondeos de mercado, sus bases electorales están intactas; aunque las clases medias con preparación ya lo abandonaron, así como los desempleados y los universitarios. Todavía puede cambiar de discurso, dejar de agredir y ofender a todas horas del día. Lo mismo a periodistas como Carmen Aristegui o a medios como Proceso. Tendría que evitar como esta semana, descalificar a los científicos y académicos mexicanos comparados con los “científicos” del Porfiriato y llevarnos a la concordia. La baja de calificaciones de la deuda soberana y la salida de capitales nacionales y extranjeros, son malos augurios. No íbamos “requetebién”. Podemos recuperarnos de la gran crisis, solo construyendo confianza desde la concordia nacional. Todavía está a tiempo de hacerlo AMLO. El sexenio tiene todavía 4 largos años. Ojalá que reconozca que solo con un País unido podrá realmente irnos “requetebién”.
 

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