Nuestras orugas verdes

Solo los leoneses sabemos de las “guacamayas”, de los “caldos de oso” y de las “orugas”.

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Por: Jose Luis Palacios Blanco

Solo los leoneses sabemos de las “guacamayas”, de los “caldos de oso” y de las “orugas”. Son “fauna” parte de nuestra vida, pero tan son nuestros, que quien viene de fuera no sabe de qué les hablamos. Las “orugas”, son nuestro sistema de transporte, el primero en México, que junto con los autobuses que las alimentan, han sido el ejemplo a iniciativas en Puebla, Guadalajara, Ciudad de México y Monterrey, donde replicaron (copiaron) la idea.

Para la población leonesa, el transporte es básico en nuestra cotidianidad, tanto, que representan las “orugas” entre el 35% y el 40% de los viajes diarios, cercano ya a alcanzar el 48%-52% del automóvil y el 5% que tienen las bicicletas y las motos (los taxis se han mantenido en menos del 5% del total de la movilidad), por lo que las “orugas” son sinónimo de transporte popular y de allí que la solución que “diseñamos” los leoneses sea tan conocida en otros lados del País y la calidad de su servicio.

Los sistemas de transporte público son un excelente laboratorio para quienes deseamos conocer la calidad de los servicios y, por tanto, la satisfacción de los ciudadanos. En León el SIT (Sistema Integral de Transporte) representa sin duda el proyecto social de mayor impacto para las mayorías que necesitan moverse de la casa al trabajo y de éste a la casa, en esto que se conoce como “movilidad”, dado que el 65% de los leoneses carece permanentemente de un medio de transporte motorizado y por ello recurren al uso intensivo de las bicicletas y del mismo transporte colectivo, pues son un básico de su vida.

El SIT fue propuesto aquí en León hace casi 35 años gracias al conocimiento técnico de Luis Enrique Moreno -a quien de Colombia desde la UIA León atrajimos entonces para abrir la Especialización en Ingeniería de Tránsito y Transporte-, y ha representado un modelo integral para facilitar la movilidad de las mayorías leonesas. La Tercera y Cuarta Etapa del SIT tuvieron sin duda un impacto enorme en beneficio de las mayorías.

Nuestras orugas representaron desde su inicio, una excelente solución técnica para aprovechar que una ciudad como León, -que depende del Eje y del Malecón, pues no tenemos vías eficientes que crucen de sur a norte la ciudad-, pudiera integrar en el carril central un sistema de transporte que evitara la circulación de autobuses urbanos por las vías principales y conectaran al usuario con las llamadas “estaciones de transferencia” donde allí, los autobuses de las “líneas alimentadoras” los llevan a su destino.

En este espacio por años, hemos presentado sondeos periódicos, sobre nuestras “orugas”, obteniendo interesantes resultados, pues las encuestas logran medir los “gaps” o brechas de calidad del servicio (entre lo que se espera y lo que se recibe) y así identificar las oportunidades de mejora. ¿Es bueno el servicio del SIT desde el punto de vista del usuario? Sí. Hemos hecho por años mediciones y al igual que las aplicadas a los ciclistas, y nos reflejan las áreas de oportunidad y las fortalezas del servicio. Los estudios disponibles del SIT muestran en general, una percepción aceptable sobre el servicio, seguramente debido a las ampliaciones, aunque se encuentran dos aspectos críticos como la frecuencia en la espera de los autobuses y las aglomeraciones al interior de las unidades donde no siempre se respeta la sana distancia que se requiere por la pandemia.

Hoy, ya tenemos una oruga ecológica, movida con energía eléctrica y hace una década hicimos pruebas de un paquete tecnológico de biocombustible desarrollado por el CIATEC y Grupo Flecha Amarilla a partir de aceites reciclados de cocina, para transitar hacia el transporte “verde”, por lo que pronto supongo se incrementarán las orugas “verdes”, pues el transporte en todo el mundo transita hacia las energías renovables. El uso de internet en las unidades y la incursión en el uso de energías renovables, incrementarán seguramente los niveles de satisfacción ahora que regresamos a la nueva normalidad por las actividades escolares, pues durante el confinamiento de la pandemia se redujeron los niveles de viajes y, por tanto, se redujo el flujo de unidades.

Siendo un servicio concesionado a particulares, el municipio ha hecho una buena labor en el incremento de las rutas y en la ubicación de las nuevas estaciones de transferencia y es un reto mantener acuerdos en cuanto al precio del servicio que es tan sensible a la economía popular. Está comprobado que las economías con mejores servicios incrementan el consumo y por tanto el crecimiento del PIB (producto interno bruto) y en nuestro caso, mejora la productividad de la ciudad con buenos servicios de transporte público, pues requerimos movilidad por motivos de trabajo, familiares, sociales y de paseo. Reflejado en sondeos de opinión, las “orugas” están, junto al Arco de la Calzada, el Expiatorio, el Estadio, entre los diez símbolos de la ciudad que más nos distinguen a quienes somos leoneses.

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