Oportunidades, fundamento del optimismo

Jorge, mi compañero de hace años, tiene 93 años y una lucidez que sorprende cuando echamos una partida de dominó.

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Por: Enrique Gómez Orozco

Jorge, mi compañero de hace años, tiene 93 años y una lucidez que sorprende cuando echamos una partida de dominó. Lorenzo, también de 93, cuenta las fichas y sabe a la perfección cuando tiene el juego ganado. La vida nos dio el gusto de compartir mucho más que 28 fichas y veladas memorables.

Ahora, en lugar de acercarles una mula de seis, les hago una pregunta: ¿cómo lograron vivir tanto? La respuesta de los dos es semejante: optimismo y un cuerpo cuidado y agradecido. Ellos vivieron la Gran Depresión cuando niños, la Segunda Guerra Mundial cuando adolescentes y toda la historia del México posrevolucionario. 

El optimismo como motor de vida tiene muchos profetas: Norman Vincent Peale y su “Poder del pensamiento positivo”, Tony Robbins y sus libros de reafirmación personal a través de la Neurolingüística, Dale Carnegie y muchos otros predicadores de la esperanza como actitud permanente frente a la vida. Nuestro optimismo siempre debe alimentarse de oportunidades para que sea real.

La respuesta de mis amigos obliga a pensar en temas de las posibilidades de nuestro Guanajuato frente a los retos planteados por las políticas públicas de la 4T. Pensemos y soñemos porque nadie nos lo puede impedir. Por ejemplo, ampliar el apoyo a nuevas empresas y buscar en Estados Unidos y Europa a los inversionistas que están nerviosos en China. 

En la costa del Pacífico, decenas de barcos cargueros y cientos de miles de contenedores esperan un lugar en los muelles de Los Ángeles y Long Beach. Vienen repletos desde China, Corea y otros países asiáticos. Tienen un problema: tardarán días o semanas en despojarse de sus contenidos para regresar de nuevo a Oriente por más. Después de la pandemia las órdenes para llenar los inventarios de las tiendas se multiplicaron creando cuellos de botella en la logística de todo el mundo. 

Amazon, la empresa de distribución más grande del mundo, echa mano de sus propios barcos al igual que Walmart. Incluso usa su flota de 87 aviones para distribuir productos atorados para todo el mundo. 

El problema futuro en el comercio con China es que ha iniciado una guerra fría entre Estados Unidos y China por Taiwán. El gigante continental quiere eliminar la independencia de la antigua isla de Formosa. Lo amedrenta cada que puede con ejercicios militares, incursiones en su espacio aéreo y la retórica de que nunca renunciará a lo que originalmente era de China. Eso pone los nervios de punta a los inversionistas extranjeros. 

Es una oportunidad para Guanajuato. En octubre México rompió récord de exportaciones a Estados Unidos con 34 mil millones de dólares gracias al tratado de libre comercio  llamado T-MEC. Es lo que mantiene a flote la economía nacional y da a Guanajuato empleo por las ventas de autos y partes automotrices. El neoliberalismo comercial es el motor más potente que tenemos. 

Con optimismo podemos imaginar a un estado que puede ampliar como ningún otro la inversión extranjera. Mientras la polarización inunda todos los canales de comunicación del país, comenzando por la mañanera, aquí podemos seguir adelante sin distraernos. No hacer caso del ruido ideológico porque en el fondo México sigue siendo un lugar de oportunidades para los optimistas. Incluso creo que en cuanto termine el sexenio veremos el reinicio del aeropuerto de Texcoco y un cambio de 180 grados hacia la atracción de inversión privada, venga de donde venga. El chiste es adelantarnos a todos. 

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