Palabras y lenguaje científico

Con mucha sensatez al hablar sobre el tiempo, el físico John Archibald Wheeler dijo: “No nos damos cuenta de que nosotros somos el origen del enigma, pues somos nosotros quienes inventamos la palabra”.

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Por: Vicente Aboites

En el Crátilo de Platón, Sócrates afirma: “Lo importante es que la esencia de la cosa domine en el nombre y se manifieste en él”. Posteriormente Borges en El Golem, refiere poéticamente la misma cita del modo siguiente: 

“Si (como afirma el griego en el Crátilo)  el nombre es arquetipo de la cosa en las letras de ‘rosa’ está la rosa y todo el Nilo en la palabra ‘Nilo’.

Finalmente, Wittgenstein en el Tractatus afirma que: “El lenguaje es la totalidad de las proposiciones y las proposiciones son una imagen de la realidad”. 

El uso y significado de las palabras no es solo un tema y problema de la poética y de la filosofía sino también de la ciencia.

Las palabras son esenciales para comunicar la existencia de nosotros y de lo que nos rodea, así como para elaborar nuestra descripción del universo. Sin embargo, frecuentemente hay distancia entre una palabra y la realidad que representa.

Repetidamente se ha dicho que; “la palabra no es la cosa”. En la antigua Grecia se inventó la palabra “átomo” para describir “lo indivisible”. Ahora más de dos mil años después sabemos que los átomos existen y que son divisibles.  Sin embargo, hay términos que usamos en la ciencia, aunque por el momento no esté claro su significado preciso como “materia oscura” y “energía oscura”.

Probablemente con esto términos ocurra lo mismo que con la palabra “átomo”, que muchos años después de su invención finalmente quedó claro su significado y su relación con la realidad.

La falta de precisión en la definición de un término inevitablemente conduce a confusiones e interpretaciones dudosas o francamente erróneas.

Ejemplos de esto son las palabras “flogisto”, “calórico”, “éter” e “ímpetu”.  Las tres primeras fueron desechadas por carecer de validación experimental y la última fue reinterpretada después de Galileo y Newton para dejarla sin la carga aristotélica original.

Otros ejemplos actuales son las palabras “conciencia” y “tiempo” que son términos asociados a numerosas incógnitas. 

Con mucha sensatez al hablar sobre el tiempo, el físico John Archibald Wheeler dijo: “No nos damos cuenta de que nosotros somos el origen del enigma, pues somos nosotros quienes inventamos la palabra”.

Sólo el tiempo (el transcurso del mismo) nos dirá si palabras como tiempo y conciencia expresan ideas de mayor claridad y profundidad científica.  Probablemente esas palabras se convertirán en términos proféticos como la palabra átomo, o acaso terminarán siendo un suspiro como la palabra flogisto.

Por otra parte, no debemos olvidar que campos de la ciencia completos han sido originados a partir de la invención de términos cuyo significado en su inicio distaba mucho de ser razonablemente completo, algunos ejemplos, entre otros, son las palabras “átomo”, “gene” y “vida”.

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