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Pemex se chutó un Valero en 3 meses

La pérdida de 562 mil millones que anunció Pemex durante el primer trimestre del año equivale al 90 por ciento del precio en el mercado de la petrolera Valero, de Texas.

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Por: Enrique Gómez Orozco

La pérdida de 562 mil millones que anunció Pemex durante el primer trimestre del año equivale al 90 por ciento del precio en el mercado de la petrolera Valero, de Texas, unos 25.9 mil millones de dólares. La monstruosa cantidad equivalente al 56 por ciento de toda la recaudación federal en el trimestre (1.04 billones de pesos), no sólo prende focos rojos sobre la paraestatal sino que oscurece el futuro económico de México.

El 80 por ciento de esas pérdidas son cambiarias. Pemex está tan endeudada en dólares que la devaluación del peso le acarrea 470 mil millones de más deuda en moneda nacional. Por eso ya le bajaron la calificación. Si a eso sumamos el gasto inútil de 12 mil millones de dólares en una refinería que no necesita, nos espera un largo calvario de pagos futuros para enderezarla, venderla o cerrarla.

Lo más probable es que adelante en el camino, cuando llegue alguien con un espíritu neoliberal (con conocimiento real del mundo de los negocios), lo primero que pida sea convertir esa deuda de 105 mil millones de dólares en deuda soberana. Emitir nuevos bonos perpetuos y dar en garantía la firma de todos los mexicanos.

La culpa no es de la actual administración porque desde hace tiempo la paraestatal fue la muleta del presupuesto federal y la mina de oro de la cleptocracia, desde la compra de plantas chatarra a los cuates de Enrique Peña Nieto hasta el drenaje de huachicol por unos 50 mil millones anuales. Qué decir de la bajísima productividad laboral con 5 veces más empleados de los que necesita.

Si volviéramos a la sensatez neoliberal para administrarla como lo hace Noruega con su empresa estatal “Petronor”, habría que recurrir a más crédito para hacer el recorte necesario de personal y replantear su objeto más lucrativo de negocio: sacar petróleo del suelo y venderlo. Todo lo que se pueda y con quienes quieran ayudar como socios. Nada más.

No sólo parar la construcción de Dos Bocas, sino cerrar o vender (si fuera posible) las otras refinerías para detener la sangría. En la operación del trimestre, sin considerar la pérdida cambiaria, Pemex tiró 90 mil millones de pesos, unos mil millones diarios. Un país pobre no puede darse el lujo de administrar mal sus recursos naturales. Ni el petróleo, ni el sol o el viento.

Para cualquier lucha contra la corrupción lo indispensable es administrar bien y tener un verdadero estado de derecho. Eso quedó demostrado con el Gran Zedillo. ¿Qué sentirán los funcionarios públicos de alto y mediano nivel que sacrificarán el 25 por ciento de su salario y el aguinaldo cuando ven el dispendio en el Tren Maya, Dos Bocas y la destrucción del Naim en Texcoco? El recorte equivale a unos 3 mil millones de pesos. Lo que pierde Pemex en tres días.

¿Qué sentimos los contribuyentes cuando más de la mitad de lo recaudado por el SAT se va por la coladera de las deudas de Pemex? Y eso que Hacienda logró cobrar un 13 por ciento más que el año pasado. Pero lo oscuro y tenebroso de la economía actual ni siquiera está en el barril sin fondo que es Pemex. El país puede perder un buen porcentaje (25 por ciento) de las empresas y el empleo formal si no pedimos prestado para mantener con liquidez a personas físicas y morales.

La cerrazón de no entrar con medidas contracíclicas potentes hace pensar a J.P. Morgan que la economía nacional caerá un 8.4 por ciento. El equivalente a 4 tantos las pérdidas de Pemex. (Seguiremos haciendo cuentas).

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