“Pensar en grande”

Hoy amanecemos de fiesta por la  nueva era en Estados Unidos, donde una nación recupera la sanidad mental con el cambio de gobernantes.

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Por: Enrique Gómez Orozco

Hoy amanecemos de fiesta por la  nueva era en Estados Unidos, donde una nación recupera la sanidad mental con el cambio de gobernantes. Queda atrás la locura de Donald Trump, su narcisismo y la mitomanía de quien inventaba una realidad “alterna” con datos falsos, mentiras llanas y odio a todo aquél que pensara distinto. Se va también la ignorancia científica, la manipulación de masas y el engaño como arma para gobernar.  (Toda coincidencia es real).

Con Joe Biden regresa la razón, la sensatez, la claridad y la ciencia. Ejemplo de ello es la designación de Janet Yellen como secretaria del Tesoro. La ex gobernadora de la Reserva Federal tendrá a su cargo la reconstrucción de la economía. En su comparecencia de ayer explicó qué piensa hacer Biden para levantar el empleo, los negocios y el crecimiento. 

Primero la vacuna. Si ella no puede liberar a la población para que vuelva al trabajo, la educación y la misma salud pública. De un golpe invertirán 400 mil millones de dólares. El equivalente al 40 por ciento de lo que produce México en un año. Es igual a 3 mil dólares por cada habitante, sólo para vacunar. Luego canalizarán un billón (un millón de millones) de dólares en apoyos a desempleados. Por si fuera poco, entregarán ayudas por 500 mil millones de dólares a pequeñas y medianas empresas. 

A esa cantidad hay que sumar lo que ya había repartido el Gobierno cuando vino el primer encierro a mediados del año pasado. ¿De dónde sacarán los recursos Biden y Yellen? Para una economía del tamaño de la de nuestro vecino resulta fácil endeudarse. Simplemente imprimen bonos que compra el mercado o la propia Reserva Federal. 

“Tenemos que pensar en grande” dijo Yellen a los senadores durante su comparecencia. Asegura que si no se hace una inversión gubernamental para rescatar la economía, tardarían años en sanar y recuperar empleo, consumo y crecimiento. Un senador republicano le preguntó si no era demasiada la deuda del Gobierno cuando supera el 100% de su PIB. La explicación fue sencilla: las tasas de interés son bajas y los intereses que pagará Estados Unidos serán menores a los que pagaban cuando tuvieron que sacar la economía de la “Gran Recesión” del 2008. 

Todo esto viene a cuento porque en México estamos pensando en pequeño. Cortando aquí y allá presupuestos, disminuyendo inversiones necesarias y tirando el dinero en proyectos de bajo o nulo impacto para la población de trabajadores desempleados. Ni Dos Bocas, el Tren Maya o Santa Lucía moverán un décimo de un uno por ciento el crecimiento económico del país. Por el contrario, traerán compromisos de mayor gasto inutil. Las refinerías de Pemex pierden; ningún tren es rentable y el aeropuerto Felipe Ángeles sale sobrando.

Además de la inversión en vacunación, apoyo al empleo, las empresas y la infraestructura, Biden apuesta a la transformación en las energías limpias. Volverán al acuerdo de París sobre cambio climático, darán incentivos a la nueva generación de vehículos eléctricos y acordarán con la Comunidad Europea, de nuevo, tratados comerciales y fiscales que unan más a sus economías para enfrentar el reto que significa China. México podría aprovechar el crecimiento vertiginoso que propone Yellen. Pero si a nuestro gobierno se le ocurre una confrontación nacionalista con Estados Unidos, habremos dejado pasar una oportunidad gigante de reactivar nuestra economía. 

Bienvenida la era Biden, es un alivio para el mundo. 

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